Celaya

facebook facebook twiter youtube alexa
Hemeroteca - Periodico Correo
Clima-Gto     Guanajuato
 Soleado  /  17° C
Clima-Leon     León
  Soleado  / 24° C  
Clima-Celaya     Celaya
  Soleado /  19° C
Clima-irapuato     Irapuato
  Soleado  /  24° C
Clima-Salamanca     Salamanca
  Soleado  /  24° C
Clima-SMASan Miguel de Allende
  Soleado  /  24° C
Inicio | Celaya |

Reflexión ciudadana

Tamaño de letra: Decrease font Enlarge font
/

 

Lo que las reformas constitucionales nos enseñan

La vida cotidiana nos deja enseñanzas dignas de ser, primero percibidas y luego analizadas para alcanzar una existencia orientada al mejoramiento de instituciones e individuos, a la luz de los valores.

Para llegar a la votación definitiva fueron necesarios meses y aún años para plantear con claridad los objetivos de reformas, que hubieren bastado un reducido número de sesiones para que cada tendencia política hubiere podido fijar su postura, si de antemano los legisladores hubiesen tenido claro el problema a resolver, con la modificación de las leyes.

A la distancia se puede observar que los detractores de las reformas no tiene claro el método a seguir para lograr que las leyes vuelvan a la redacción que tenían antes de que el procedimiento se efectuara y regresarlas al estado que guardaban con anterioridad.

Lo anterior evidencia una falta de cultura jurídica en gran parte de las cúpulas de la clase política, así como el atraso cultual que en la materia tiene la sociedad en su conjunto Podríamos hacer una encuesta para percatarnos del grado de asimilación que los detractores de la reforma tienen, del procedimiento que se siguió y de la manera de poder revertirla, para concluir en la necesidad de una política pública, que ponga énfasis en la necesidad de elevar la cultura jurídica de la sociedad y evitar gastos innecesarios y enconos, cuyas energías deberían orientarse a enfrentar con éxito los más ingentes problemas de la sociedad.

La sociedad parece enfrentada entre dos posiciones antitéticas: una sostiene que la privatización debe evitarse a toda costa y condenar toda ley que la promueva o facilite; por otra parte está la tendencia que afirma que la privatización es inexistente conforme están redactadas las  leyes que han sido reformadas. En resumen, unos afirman que las reformas privatizan y otras que no.

Sin embargo, aun quienes proponen la consulta popular como forma de reafirmar la soberanía residente en el pueblo, no dan pasos tendientes a fortalecer tal idea y lograr la participación consciente de la sociedad o de sus partidarios, en una contienda que debe extenderse al pueblo y no limitarse sólo a los discursos y proclamas de las cúpulas. Llevarla al seno de la familia, es imperativo, para  fortalecerla y convertirla en célula viva de la sociedad.

Quienes sostienen que un pueblo unido jamás será vencido por las minorías, tienen toda la razón, pero la unidad deberá darse en torno a principios que una vez implantados en la conciencia del pueblo, serán las armas más eficaces para defender el principio fundado el postulado: en las democracias, las mayorías mandan y por tanto deben gobernar.

Sin embargo es cada vez más frecuente encontrar normas que afirman el disparate de sostener “la dictadura de las mayorías”, propuesta y defendida por las minorías dominantes, ante los embates de las tendencias que pretenden gobernar la sociedad a través de los principios de equidad y justicia. 

Lo anterior es factible por la falta de cultura jurídica en todos los niveles de la sociedad, cuya ignorancia parece crecer y sucumbir ante los argumentos falaces de los pregoneros de los sectores sociales protectores de los privilegios.

Vivimos una etapa conflictiva en el seno de la sociedad. La experiencia de algunos políticos evita que las crisis institucionales sean mucho más severas, pero todos debemos aprender de las lecciones que esta etapa histórica del país, nos puede enseñar, para proceder en consecuencia y conducir el diálogo entre las fuerzas políticas opuestas, con una base cultural más sólida, fundada en el conocimiento crítico de la historia y el derecho. 

Califica este artículo
1.00

Más de Celaya

  • disqus
  • facebook