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Regaños dañan autoestima de niños hiperactivos, afirma experta

La hiperactividad no es un factor de voluntad, señala la experta en Psicología

La hiperactividad no es un factor de voluntad. Foto: Especial

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GUADALAJARA, Jalisco.- Regañar, castigar y aislar al niño hiperactivo resulta contraproducente para su desarrollo y daña su autoestima dado que puede producirle depresión, ansiedad o un estado de rebeldía permanente que adopta como defensa al sentirse rechazado.

La experta en Psicología, adscrita el Hospital Gineco-Obstetricia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, Esmeralda Yelisse García Ortega, dijo que la hiperactividad no es un factor de voluntad.

“No basta con que regañes al niño porque estamos hablando de un daño a nivel neuronal, por lo que brindar manejo interdisciplinario así como terapia ocupacional contribuye a que el infante canalice de forma positiva su exceso de energía”, explicó.

Aseguró que caídas e infecciones urinarias durante el embarazo son factores de riesgo para el desarrollo de hiperactividad en el niño.

Por ello, indicó que es indispensable que los padres de familia e incluso tutores o maestros conozcan dicho trastorno, el cual genera que el niño se comporte de una forma u otra involuntariamente al carecer de control en su impulsividad como resultado de una lesión neuronal.

“Entre neurona y neurona se transmite energía, si es excesiva actúa como un disparador y es cuando el niño se inquieta y se pone hiperactivo, entonces estamos hablando de que no es un factor de voluntad, no basta con que regañes al niño porque estamos hablando de un daño a nivel neuronal”, precisó.

García Ortega mencionó que es importante diferenciar a un niño inquieto de uno que presenta dicho trastorno, por lo que se recomienda vigilar su conducta, si es que se muestra distraído o se comporta de forma impulsiva.

Se puede sospechar de este trastorno, además si el infante no respeta autoridad y tiene dificultad para seguir instrucciones, si se adelanta a situaciones o se “acelera”, si hace cosas de forma anticipada o atropellada como caminar, completar frases antes de que la otra persona termine de hablar, apuntó.

Reiteró que son diversos los factores de riesgo que pueden generar hiperactividad en el niño desde caídas hasta dificultades que se presentaron durante el proceso de gestación y el alumbramiento.

“Si la mamá, durante el embarazo, tuvo alguna infección de las vías urinarias es un riesgo para que el niño presente hiperactividad, si durante el nacimiento el factor sanguíneo no fue compatible entre la mamá y su bebé es otro factor predisponente”, advirtió.

El abordaje del niño con este trastorno, el cual puede ser diagnosticado a partir de los cuatro años de edad, debe ser multidisciplinario con la intervención de especialistas como el neurólogo, psiquiatra, psicólogo e incluso nutriólogo.

Su manejo puede ser complicado dado que, además de la hiperactividad, puede presentar otros trastornos como problemas de lenguaje, alteraciones en la movilidad, enuresis (problemas en el control de esfínteres), además de alteraciones conductuales que lo lleven a tener dificultades para cursar grados escolares.

El tratamiento, incluye, el suministro de fármacos para regular la actividad neuronal, además de psicoterapia infantil y familiar y terapia ocupacional en donde se sugieren actividades deportivas en donde puede canalizar adecuadamente la energía en disciplinas como el karate o el futbol, donde establecen límites y reglas.

Otro aspecto importante es atender el estado nutricional, señaló la experta debido a que se sugiere la restricción de chocolates y golosinas, más aún en horas en que se encuentra realizando actividades escolares o previo a la hora de dormir.

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