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Regresan a su hogar

Octavio Martínez, José Inés Ramos, José Luis Aguilar y Jaime Linares fueron sepultados en sus lugares de origen

(ACAMBARO )Entre rezos y llantos fueron despedidos el acambarense Octavio Martínez Hernández, el santacrucense José Inés Ramos Merino Rincón y los jóvenes de Villagrán Jaime Linares Murillo y Luis Aguilar. Foto: Daniel Peña

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ESTADO, Guanajuato.- Finalmente llegaron los cuatro hombres que murieron al intentar ir a Estados Unidos.

Pudo volver

“Se les concedió volver, por fin están con su gente”. Quizá la frase adecuada por parte de uno de los dolientes, en el sepelio de los cuerpos de Jaime Linares Murillo y José Luis Aguilar Linares, dos de las víctimas encontradas en la fosa de Nuevo León hace dos años en septiembre. 


Juventino Rosas

Todo el pueblo de La Purísima, en Villagrán se reunió para celebrar el velorio, la misa y el sepelio de los jóvenes, quienes hace dos años emprendieron su viaje a al norte de México con la ilusión de cruzar la frontera a los Estados Unidos. 

El padre Ezequiel exhortó a los familiares a encontrar la paz y resignación para acompañar a sus seres queridos en esta despedida. Familiares y amigos cargaron los ataúdes hasta el panteón de Torrecillas, donde con música de mariachi despidieron a los primos Jaime y Luis. 

Jaime Linares Murillo salió de su casa el 14 de septiembre de 2011 rumbo a Estados Unidos con la idea de juntar dinero para construirle una casa a su esposa e hijo. Al día siguiente de su partida, su madre, la señora Sebastiana Murillo, supo por una de las personas que viajaba con él y con su sobrino, José Luis Aguilar Linares, que un grupo armado los había interceptado en Monterrey, Nuevo León.

“Fueron dos años sin saber si vivía, si comía o estaba muerto, pero al menos ya tenemos un lugar donde irle a llorar y sabemos que le tocó esto y no se me hace justo y no fue nada más él, eran varios”, dijo su hermana María Esperanza Linares.


Villagrán

Se fue junto con su primo José Luis a quien también lo recuerdan con dolor y con mucho amor, así dijo una de sus tías.

Fue una eternidad

En el domicilio de Marciana Merino, en la comunidad de Rincón de Centeno de Juventino Rosas, la resignación estaba presente, “fueron dos largos años, una eternidad de no saber nada, pero gracias a Dios que lo encontramos y al menos vamos a darle cristiana sepultura”, dijo su madre, la señora Marciana Merino, madre de  José Inés Ramos Merino.

Durante la misa de cuerpo presente, que se celebró a las 15:00 horas, sus familiares entregaron el alma de su difunto José Inés, un hombre que dejó su hogar a los 29 años de edad, con la intención de juntar dinero para asegurar el patrimonio de su pareja y sus tres hijos, pero lamentablemente no lo logró.

Cerca de 100 personas acompañaron a la familia en la misa y posteriormente en el recorrido de más de un kilómetro al panteón, donde fueron enterrados, entre lágrimas y sollozos, los restos de José Inés,

“Era muy cariñoso conmigo, muy amoroso, él era mi niño chiquito y partió para buscar una mejor vida, quería venir a hacer su casa aquí, pero necesitaba juntar dinero”, dijo con tristeza su madre.

Pronta resignación

Los  vecinos  de la privada “Dorados de Villa” y familiares, consternados por  el  migrante Octavio Martínez Hernández, de 53 años, de oficio constructor,  salieron en el cortejo fúnebre de la colonia La Esperanza.

Finalmente llegaron a la iglesia de la colonia las Malayas, donde se ofició la misa de cuerpo presente y donde el padre en su sermón invitó a la familia a tener una pronta resignación y encomendarse a Dios. 

Inmediatamente que terminó la misa, el cuerpo de el emigrante, fue trasladado por la carroza, al panteón municipal, donde don Octavio, recibía la sepultura,  a las 11:00 horas entre lágrimas de sus más cercanos familiares y amigos, esta vez el entierro corrió en silencio, sólo se escuchaba a la rezandera que invocaba  a los santos en su letanía. 

El hombre que salió hace más de dos años para Estados Unidos, ahora se encuentra en su tierra, acompañado por su familia.

 

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