Cultura

facebook facebook twiter youtube alexa
Hemeroteca - Periodico Correo
Clima-Gto     Guanajuato
 Principalmente Nublado  /  27° C
Clima-Leon     León
  Principalmente Nublado  / 25° C  
Clima-Celaya     Celaya
  Principalmente Nublado /  18° C
Clima-irapuato     Irapuato
  Principalmente Nublado  /  25° C
Clima-Salamanca     Salamanca
  Principalmente Nublado  /  25° C
Clima-SMASan Miguel de Allende
  Principalmente Nublado  /  25° C
Inicio | Cultura |

Los 90 años de Raquel Tibol

La historiadora y periodista recibió un homenaje en Bellas Artes; "vivo agradecida con la tribu de Rivera", dijo

Foto: SUN

Tamaño de letra: Decrease font Enlarge font
/

 

MÉXICO, D.F.- La solemnidad de la celebración por los 90 años de Raquel Tibol se la restó ella misma no sólo porque aclaró que se trataba de “un encuentro para que yo me acuerde de que cumplo 90 años” o porque la primera vez que tomó la palabra presentó a cada uno de los miembros de su familia que le acompañaban, sino porque además evocó anécdotas en torno de personajes de la vida y la cultura del país, que el público siguió atento y disfrutó pues pocas veces se tiene a un testigo de primera mano que con tal gracia cuente aquellas historias.

“Habría que contar la vida amorosa del medio cultural, de todos los funcionarios”, propuso Tibol, después de narrar historias de infidelidad entre Fernando y Susana Gamboa.

Pero fue la historia de cómo llegó a la literatura lo que la llevó a hablar de esas anécdotas  en la sala Manuel M. Ponce, en Bellas Artes.

Una sala llena de un público muy diverso, que no sólo la escuchó sino que la aplaudió y le cantó “Las Mañanitas” a la periodista, crítica de arte, curadora, autora de más de 40 libros y de numerosas columnas que ha publicado en periódicos y revistas durante casi seis décadas, poco después de que en 1953 llegó a México por invitación de Diego Rivera, de quien fue su secretaria.

Entre el público se encontraban su hijo Simón Leopoldo Rosen, su nuera Judith González, sus nietas Daniela y “la chula” Carolina; en la mesa acompañaron a Tibol la también crítica de arte Teresa del Conde; el director del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, Renato González Mello; y el periodista Armando Ponce, editor de Cultura en la revista “Proceso”.

Crítica y polémica

Antes que ellos, hizo una intervención la directora del INBA, Mavría Cristina García Cepeda.

Los participantes relataron anécdotas personales, se refirieron a la dureza, al disfrute de leerla, a sus oportunas intervenciones, a las polémicas, los regaños, al miedo o al respeto que algunos llegaron a tenerle.

García Cepeda la describió como la más destacada crítica; dueña de sabiduría, carisma, talento y un incisivo sentido del humor.

González Mello exaltó la forma como disfruta la discusión y como Raquel Tibol no hace del desacuerdo un asunto personal.

Del Conde se apoyó en el libro “Confrontación 66”, de Tibol, para expresar la vigencia de ese debate que tuvo lugar en los años 60 y que la crítica de arte recuperó; señaló que en la escritura de Tibol hay polémica, contundencia.

“Es polémica y la polémica es necesaria. Cómo quisiéramos que el público se involucrara en polémicas”, dijo Del Conde.

Armando Ponce recuperó, por su parte, un texto donde Diego Rivera hablaba sobre Tibol, era su respuesta a una pregunta de todo un interrogatorio que le hacía el Partido Comunista.

La política fue un tema muy presente en la mesa, pues Raquel Tibol no se guardó sus críticas a los senadores que “no cuidan la política” lo que contrasta con los “grandes antecedentes de vida política en el siglo XIX” que tuvo México.

Dijo que con “Calles vino la degeneración de la política y cada vez hay más degeneración. Los políticos mienten y entre ellos se aceptan las mentiras”. Y reiteró sus convicciones políticas: “A mucha honra, sin haber estado en ningún partido, he sido gente de izquierda”.

El amor pasaba por el arte

Al evocar su vida en este país, se dijo agradecida a la tribu de Rivera: “Cuando digo tribu hago a un lado a Lupe Marín porque era muy mezquina... en la tribu de Rivera se vivía de una manera diferente. Sí vivían juntos y no tenían vida sexual desde el 39, no podían terminar una obra sin que el otro la viera... es decir, el amor pasaba por el arte, el amor pasaba por la cultura, el amor pasaba por la historia de México, pero no pasaba por el sexo. Eso para mí tuvo el enorme atractivo porque significaba una gran dignidad humana”.

Tibol, a quien se conoce más por toda la obra desarrollada en México, contó de su infancia y de cómo se aficionó por la escritura: “Tenía yo tres años y yo era chaparrita, un amigo de mi hermano mayor, de Luis, se crió con nosotros, y como yo tenía capacidad de retentiva, me paraba en la mesa y me hacía repetir poemas; fue mi primera escuela literaria, me enseñaba buenos poemas. El contacto con la literatura tuvo dos fuentes, la amistad de un amigo, y la muerte de mi madre que me dio como refugio la literatura. Lo primero que hice cuando regresamos del entierro con mi papá al pueblo de Basavilbaso: agarré una mesita y armé un típico escritorio de escritor. Empecé a escribir de a poquito. El primer libro fue de cuentos, me lo publicó Botella al Mar”, relató la escritora. 

 

Califica este artículo
0

Más de Cultura

  • disqus
  • facebook