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“Eufemismos para la despedida”, o los relatos de un joven resentido

El escritor irapuatense Luis Felipe Pérez Sánchez habla sobre su libro y una que otra recomendación literaria

Foto: Correo

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GUANAJUATO, Guanajuato.- Fondo Guanajuato es un espacio bibliográfico abierto por el Instituto Estatal de la Cultura  con la finalidad de dar difusión a la producción literaria del estado.  Cuenta con material de instituciones educativas, culturales y de editoriales independientes. Estas características hacen que el espacio posea diversidad, donde varios temas pueden convivir juntos desde arte popular, la historia, la ciencia, la filosofía, la literatura, entre otros. 

Desde el 21 de noviembre del año pasado, los libros de autores guanajuatenses se pueden adquirir precisamente en la librería Fondo Guanajuato ubicada en el Museo Diego Rivera, en la capital del estado. 

Desde Irapuato

“Eufemismos para la despedida” es el nombre del libro de reciente publicación que forma parte de la colección Fondo Guanajuato. Fue escrito por Luis Felipe Pérez Sánchez, autor procedente de Irapuato, el cual concedió charlar con Correo sobre su publicación y otorgarnos algunas recomendaciones literarias de autores guanajuatenses para leer en estos días de vacaciones decembrinas y de año nuevo. 

Habló sobre qué lo motivó a escribir “Eufemismos para la despedida”, obra ganadora del Premio Nacional de Cuento Efrén Hernández. “No sabía que lo estaba escribiendo. Es decir, era un estudiante de literatura no un escritor; era un maestro en prepas, no alguien que pensara en escribir. Sospecho que el libro y lo que sea que termina siendo texto, al menos de mi parte, viene de ser un mirón. Pero quizá hay algo concreto que puede considerarse un motivo: iniciaba el 2011 y en alguna libreta de apuntes dejé, como nota al margen, algo que decía que posiblemente era tiempo de ver si ya había algunos textos que se pudieran agrupar. Que hubiera cuentos o historias trazadas lo descubrí un tiempo después, pero puede valer como un inicio, al menos como un deseo. Fue una práctica, quería tener el hábito de lograr ideas claras y distintas cuya emoción no le ganara al tono, como diría Daniel Sada. Necesitaba escribir”, comentó.

Voltear a ver lo escrito

También habló sobre el proceso creativo y de trabajo que tuvo que realizar para forjar el libro: “Parece que, como dice Pura López Colomé, uno voltea a ver lo que ha escrito y recuerda lo que fue y cómo es que se ha ido construyendo. Y fue rehacer (un ejercicio gozoso y de un oficio que no conocía, pero que disfruté y me comprometió mucho) y repensar, recordar cuándo y en qué circunstancias había comenzado tal o cual texto o idea o historia. Ver lo que había ido tirando aquí y allá, entre los diarios íntimos y los archivos en la computadora. Revisé más o menos unos seis años de textos que no sabía que había guardado. ‘Eufemismos para la despedida’ quizá es un evocador recuento de los diez años anteriores, los universitarios y los otros, eso donde el monstruo llamado futuro ya daba visos de venir. Son los relatos que creo no hubiera podido animarme a escribir luego de cumplir treinta años porque, entonces sí, me hubiera dado pudor”.

“Eufemismos para la despedida” es un libro que relata parte de la vida universitaria que Luis Felipe Sánchez construyó en Guanajuato, por lo tanto descubre la efervescencia estudiantil instalada en la capital del estado. Ante la pregunta, de cierta manera incómoda para un escritor, Luis Felipe nos dijo algunas razones por las que podría recomendar el libro de su autoría: “Es complicado responder. Pero si de eso se trata creo que puede que este libro tenga la impudicia y el descaro de quien dejó de pensar en el qué dirán. Son historias, a todos nos encanta la seducción que entrañan las historias de los otros. A todos nos atosiga el morbo y nos asalta el gesto risueño de quien mira sin ser visto. Eso hay en dicho libro.

Pareciera que me recomiendo a mí mismo pero no. El libro, creo, es la sorpresiva honestidad de un joven resentido contra sí mismo, contra su pusilanimidad y agotado de ella también. Hay sexo y un espíritu lopezvelardiano, una sensación de anticipada pérdida, como si se escribiera un luto por perder la juventud o a un amor anhelado, o alguna ilusión irremediablemente extraviada”.

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