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Murió Claudio Abbado, el maestro de la voz suave

Uno de los directores de orquesta más talentosos de la historia contemporánea, el italiano Claudio Abbado, falleció ayer en Bolonia, norte de Italia, a los 80 años

Foto: Especial

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ROMA, Italia.- Uno de los directores de orquesta más talentosos de la historia contemporánea, el italiano Claudio Abbado, falleció ayer en Bolonia, norte de Italia, a los 80 años, dejando una huella de maestro humano y democrático que amaba a América Latina.

"Escuché un concierto de Antonio Guarnieri, un veterano y genial director que ejecutó los tres nocturnos de Debussy y recuerdo que cuando escuché aquella música (...) pensé: ‘Esto es algo mágico, es mágico.’ Y soñé con recrear esa magia un día”
 Claudio Abbado
  director de orquesta

Además de una impresionante trayectoria musical, que va de la Scala de Milán a la Filarmónica de Berlín, pasando por la Opera de Viena, Abbado fue admirado por su trabajo con los músicos jóvenes y por su estrecha relación con el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, fundada en 1978 por el maestro José Antonio Abreu, una de las experiencias musicales más importantes de América Latina y elogiada en todo el mundo.

Abbado, quien llevaba varios años enfermo de cáncer, era una persona tímida, humana, conocida también por sus posiciones de izquierda, por ser un demócrata, que batalló contra los recortes en la cultura y contraria al estereotipo del director de orquesta tiránico.

Al sucesor del legendario Herbert von Karajan en la Filarmónica de Berlín, que rejuveneció el repertorio de la Scala de Milán, la música era como una terapia, que “ayuda a compartir con los otros”, según solía decir.

En diciembre pasado Abbado había sido sustituido en la batuta debido a su delicado estado de salud, que fue empeorando lentamente desde que fue operado de un cáncer de estómago en el año 2000.

Nacido en el seno de una familia de músicos de Milán el 26 de junio de 1933, Claudio Abbado comenzó sus estudios en su ciudad natal y completó su formación con Hans Swarowsky en Viena a partir de 1957.

Debutó dirigiendo en la Scala de Milán en 1960, donde fue aclamado por su interpretación de la ópera de Giacomo Manzoni “Atomtod” en 1965 y tres años más tarde asumió la dirección del famoso teatro lírico.

Renovador

Abbado ofreció conciertos en fábricas y escuelas tratando de abrir el mundo de la música clásica y realizó cientos de grabaciones, muchas de ellas dedicadas a la ópera tradicional italiana así como al repertorio del siglo XX, como Alban Berg, Arnold Schoenberg, Luigi Nono, Pierre Boulez.

Scala entre 1968 y 1986, después la Staatsoper de Viena hasta 1991, entre 1979 y 1987 estuvo al frente de la Orquesta Sinfónica de Londres y en 1978 fundó la Orquesta de la Juventud de la Unión Europea.

Sin embargo, pese a su prestigio siempre fue una persona sencilla y cercana. 

“Soy Claudio para todo el mundo, ¡sin títulos!”, dijo a los miembros de la Filarmónica de Berlín cuando en 1989 reemplazó a Karajan. Y más que dar órdenes, siempre abogó por escuchar a los demás.

“Mi padre solía llevarme de paseo a las montañas, y no hablaba mucho. Aprendí de él a escuchar el silencio. Y para mí, escuchar es lo más importante: escuchar a los demás, lo que dice la gente, escuchar música”, contó en una entrevista con “The Guardian”.

Su último concierto en Viena terminó con 30 minutos de aplausos y el público lanzó al escenario 4000 flores como homenaje a una de las carreras musicales más brillantes.

Su fallecimiento ha generado numerosas reacciones en Italia y todo el mundo.

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