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Especialistas que desafían al tiempo restauran y conservan el pasado

En el taller de restauración y conservación se respetan todas las cicatrices del tiempo, ya que éstas individualizan al objeto, lo personalizan y lo hacen único

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GUANAJUATO,  Guanajuato.- Dentro de las instalaciones de  la Biblioteca Armando Olivares de la Universidad de Guanajuato, ubicada en el Jardín Reforma, se encuentra el Taller de Restauración y Conservación del Archivo General de la Universidad. En ese lugar, un pequeño equipo de especialistas se encargan de recibir, además de libros, diversos objetos antiguos con la finalidad de analizarlos como documentos históricos, repararlos y ponerlos a disposición de investigadores que tengan el interés de consultarlos.

"De repente no sabemos con qué tinta nos encontramos, tomamos una muestra, se la llevan a la Facultad de Química y así podemos emular la técnica de factura y tratar de reproducir esos objetos”.
  Andrés Fuentes Basurto
  Restaurador

Al entrar al taller se pueden observar distintas herramientas que sirven para la restauración, como diversos tipos de papel, tintas, pinturas para diferentes técnicas, prensas, brochas, adhesivos, entre otras cosas. En medio de todo eso, los restauradores se encargan día a día de desafiar al tiempo, haciendo que documentos históricos perduren en la actualidad y lo sigan haciendo en un futuro.

“Estudié en la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente de la Universidad de Guadalajara que es hermana de la Escuela Nacional de Restauración, me especialicé como restaurador en arqueología y arquitectura medieval, y desde hace 4 años trabajo en la Universidad de Guanajuato” dice Andrés Fuentes Basurto, promotor de conservación del Archivo General, así como encargado del taller de restauración.

Fuentes dice que restauración consiste en la manipulación de la materia para recuperar ciertos valores estéticos y funcionales en los objetos culturales. En la restauración se realizan varios procesos y mecanismos que nos dan cierta información sobre cómo actuar con el objeto. Mientras que la conservación es la manipulación del ambiente y contexto inmediato del objeto, enfocándose por ejemplo, en la temperatura, la humedad y la luz para desacelerar los procesos de deterioro. 

La interdisciplinariedad

“La figura del restaurador es una persona que se enfrenta a la interdisciplinariedad y está en constante contacto con otras áreas del conocimiento como es la biología, la física, mucho de historia y de arte. Aquí en el área de conservación del Archivo General nos dedicamos a darle servicio y restaurar los objetos a todos los acervos. Los acervos de la Biblioteca Armando Olivares abarcan muchos materiales como joyas, textiles, banderas, trajes del siglo XIX, zapatos del siglo XVIII, cuadros y pinturas de caballete, por mencionar algunos, por lo que tenemos que trabajar con muchos otros materiales”, mencionó Andrés.

Diagnóstico e intervención

Asimismo dijo que uno de los más grandes objetos culturales que se restauran en el taller son los libros y también las revistas. Para restituirlos se realiza un proceso básico tomado de un modelo científico, “cuando nos llegan los libros realizamos un diagnóstico, hacemos una ficha clínica donde se registra el estado del mismo con esto se traduce el deterioro que presenta, de tal manera que después elaboramos un proyecto de intervención”. Este procedimiento se lleva a cabo con cada uno de los libros que llegan al taller, después de levantar una ficha clínica, realizan un registro fotográfico con la finalidad de capturar la información y a través de esa imagen saber si el material que se utilizó fue eficaz. 

“Mucho de lo que nosotros hacemos con los libros y los objetos es recuperar la técnica de la factura original y existen ocasiones en las que tenemos que regresar a elaboraciones del medievo, a costuras del siglo XVI, adhesivos muy antiguos, etcétera. En múltiples momentos nos llegan libros con fracturas en el lomo debido a que se abrieron excesivamente para su lectura o por sacarle fotocopias, nosotros lo que hacemos en esos casos es restituir la funcionalidad de consulta, cuando el libro tiene manchas o marcas que no debería de tener lo sumergimos en agua, lo secamos, le aplicamos injertos o los faltantes que se deben reponer, al final se les hace una caja si es necesario y se reintegran al estante”, explicó.

Libros peculiares

En el tiempo que Andrés Fuentes lleva trabajando en el Archivo General de la Universidad de Guanajuato se ha topado con libros y cosas increíbles, “estamos trabajando con el acervo de la Biblioteca Armando Olivares por lo que muchos libros son peculiares, a fin de cuentas era una biblioteca del Colegio del Estado que fue creciendo conforme lo hizo la Universidad por lo que encontramos en su interior publicaciones de disciplinas del conocimiento muy vanguardistas, entonces tenemos libros de espiritismo, de matemáticas avanzadas para la época, entre otros. En lo personal hay libros que disfruto más, a mí me gustan mucho los de corte científico y aquí hay publicaciones de Isaac Newton, Galileo Galilei, Tolomeo… en el taller todos los días estás aprendiendo cosas nuevas, lo que nos gusta mucho es encontrarnos con un problema nuevo y es ahí donde participamos con otras personas de la universidad, para que nos hagan análisis. De repente no sabemos con qué tinta nos encontramos, tomamos una muestra, se la llevan a la Facultad de Química y así podemos emular la técnica de factura y tratar de reproducir esos objetos. En algunas ocasiones nos llegan costuras japonesas que no son muy comunes de observar, es muy interesante tratar de igualar la técnica y aprender de la misma”, mencionó entusiasmado el restaurador. 

Más historias 

Fuentes hizo énfasis en la importancia que tiene la restauración para la cultura en la actualidad, aseverando que es altamente relevante a pesar de que muchas personas digan que no es de utilidad el rescate de los libros antiguos porque la información ya está circulando en mejores ediciones con nuevas anotaciones. Andrés puso hincapié en que analizando a los libros desde una perspectiva arqueológica, éstos no sólo tienen información impresa sino que también se pueden encontrar datos sobre el proceso de comercio, las marcas de propiedad y otras cosas como la factura de su encuadernación que nos remite a lugares en específico del planeta en los que podemos saber de dónde vino el libro y por qué está aquí. Andrés señaló, “eso es muy importante porque nos ayuda a saber cuál era el objetivo de la universidad cuando se comenzó a fundar, y nos resuelve preguntas, cómo era la escuela, qué educación e información se impartía a los alumnos y a la sociedad en general. Una biblioteca es, por decirlo así, un reflejo mental de un grupo de personas y la biblioteca Armando Olivares cuenta con documentos impresionantes. Los tratamientos que nosotros realizamos no sólo rescatan la materialidad sino que acentúan los valores culturales y muchas cuestiones históricas. Los libros también se pueden analizar respecto a su estructura, no sólo a partir del contenido”.

En el taller de restauración y conservación se respetan todas las cicatrices del tiempo, ya que éstas individualizan al objeto, lo personalizan y lo hacen único. El titular del taller aseguró que el Archivo General de la Universidad de Guanajuato tiene documentos de cuantiosa importancia: información relevante sobre la independencia y la revolución mexicana, toda la historia del Colegio del Estado, la historia de la ciudad de Guanajuato y destacó que a dicho archivo se le puede comparar con otros destacados como el Archivo General de la Nación. 

Algunas dificultades 

El trabajo que realizan en el taller de restauración es arduo y de gran utilidad para conservar documentos históricos, empero existen algunas dificultades que a veces intervienen en la realización de la labor de los restauradores que trabajan en la institución educativa. Además de los problemas técnicos hay otros de comunicación y conocimiento, ya que buena parte de la sociedad no está informada sobre la importancia que tiene el restaurar objetos antiguos, “la batalla de todos los días es hacerles ver al personal administrativo de la Universidad sobre las grandes ‘joyas’ (libros) que tiene el acervo de la biblioteca, esta gestión es complicada, lo demás se trata de paciencia, la restauración toma su tiempo”, indicó Andrés Fuentes.

El entrevistado enumeró los elementos necesarios para tener un taller de restauración en óptimas condiciones: “tener buena iluminación, soportar a un equipo de personas que se mueven todo el tiempo, ya que los procesos se tienen que realizar al momento, se necesita un espacio amigable que aporte cierta paz y relajación y sobre todo son importantes las condiciones climáticas, en este taller estamos a 21 grados centígrados y tenemos una humedad relativa de un 40 por ciento. El material y el área de encuadernación también son importantes, las prensas y los negatoscopios”.

 

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