El gramático caso de los accidentes
Una de las categorías que el INEGI incluye en el indicador relativo a las muertes violentas es el de las lesiones y fallecimientos de causa externa, es decir, las provocadas por los accidentes. Dentro de esta categoría, destacan las muertes por accidentes de tránsito las cuales se han convertido en una de las primeras tres causas de muerte entre la población joven, es decir, aquella que tiene entre 15 y 29 años de edad.
A lo anterior, deben agregarse los fallecimientos y lesiones graves que son provocados por otro tipo de eventos circunstanciales, tales como el ahogamiento y las quemaduras, especialmente entre la población infantil, actos que en la mayoría de los casos, se deben a descuidos y omisión de cuidados por parte de los padres o las personas responsables de la vigilancia y protección de las niñas y niños.
Por otro lado, también destaca el enorme número de fallecimientos provocados por caídas, las cuales afectan de manera mayoritaria a la población en edad avanzada, es decir, aquella que tiene 70 años o más, y la cual enfrenta las mayores condiciones de vulnerabilidad ante este tipo de eventos.
En los últimos 20 años, en el país han muerto 733,936 personas a causa de los accidentes, es decir, un promedio de 36,698 decesos anuales, o bien, 100 fallecimientos al día por estas causas; esta cifra es equivalente, a fin de ilustrar con claridad la dimensión y gravedad del tema, de cuatro decesos por hora provocados por accidentes de todo tipo.
En el estado de Guanajuato la situación es igualmente muy grave. En las dos décadas precedentes han fallecido 36,445 personas, es decir, el 4.96% del total de las registradas en el país; y si bien este dato es proporcional a la dimensión demográfica del estado, lo cierto es que la tasa de muertes por accidentes en el país, y por los datos oficiales en la entidad, es una de las más altas si nos comparamos con respecto a América Latina y con los países de la OECD.
La información de INEGI nos revela pues, que entre 1991 y el 2010, en Guanajuato han fallecido aproximadamente 1,822 personas anualmente a causa de los múltiples accidentes que ocurren día con día, es decir, prácticamente 5 decesos diarios provocados por lesiones accidentales.
Cabe destacar que el año con mayor número de decesos por accidentes en las últimas dos décadas es precisamente el de 1991, con 2,184 casos, seguido de 1992 con 1996 eventos accidentales mortales. A partir de ahí viene un ligero descenso, y a lo largo de los años las cifras se mantienen relativamente estables, para tomar nuevamente dos “picos” en los años de 2007 y 2008, con 1,913 y 1,926 decesos, respectivamente.
A estas cifras debe agregarse la información, casi nunca dimensionada adecuadamente, sobre el inmenso número de heridos que resultan en los accidentes de tránsito. Sobre el particular, INEGI reporta sólo para el año 2010, un total de 6,213 heridos en accidentes de tránsito, con la peculiaridad de que sólo se consideran aquellos que fueron motivo de una averiguación o de los que la autoridad tuvo conocimiento, lo que permite asumir un muy alto subregistro.
Lo anterior significa un promedio diario de 17 heridos por accidentes de tránsito, promedio superior al mencionado promedio de 5 fallecimientos diarios por accidentes.
En el rubro de los heridos, uno de cada tres casos se registran en el Municipio de León, en donde en el 2010, INEGI contabiliza a 2,123 heridos en accidentes de tránsito. Le sigue en orden de magnitud Irapuato, con 1,227, en tercer sitio se encuentra Celaya con 754 heridos, y sobresalen de manera sumamente interesante los municipios de San Francisco del Rincón, con 537 heridos en el 2010, así como el municipio de Moroleón, con 203 casos, el cual supera inmensamente al de su “municipio gemelo”, Uriangato, en donde INEGI contabilizó únicamente 34 heridos en 2010.
Por definición, todo accidente es siempre evitable, y por supuesto prevenible, de haberse tomado las medidas precautorias pertinentes. Frente a ello, lo que las cifras nos indican es una muy ineficaz política de prevención, tanto del Gobierno del Estado, como de la autoridad municipal, pues muchos de los accidentes de tránsito se deben al mal estado de los vehículos, pero también, al atropellamiento de peatones.
Los municipios han fallado en esta materia, y por ello, una vez más, debe llamarse la atención sobre los recursos del SUBSEMUN y de los procesos que en este momento se están llevando a cabo para contratar servicios de consultoría para elaborar diagnósticos, planes y programas de seguridad pública, los cuales, sin duda alguna, deberían incluir una nueva generación de políticas para la seguridad vial.
El problema que tenemos es que el mercado está inundado de “consultorías patito” que, mediante sospechosos acuerdos con las autoridades municipales, obtienen jugosos contratos que derivan en productos que no sirven para la adecuada toma de decisiones.
Así, mientras los municipios entregan millones de pesos a verdaderos vividores del presupuesto, en la entidad siguen falleciendo y padeciendo heridas y secuelas graves, miles de personas por el hecho de que carecemos de una adecuada cultura preventiva.
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