¿Nuevas formas de hacer política?
Las alianzas suscritas recientemente entre los partidos Acción Nacional y Revolución Democrática, generaron controversias dentro y fuera de sus partidos. La principal objeción fue la pretendida incompatibilidad entre las ideologías de esos entes políticos. Sin embargo, en el campo de los hechos, surgieron posturas políticas, que hacen pensar sobre la necesidad de redefinir el concepto de partido político y precisar las finalidades esenciales que los legisladores pretendan establecer para avanzar en el proyecto democrático nacional.
El surgimiento del mundo unipolar generado por la sobrevivencia de una sola potencia económica, contribuyó a transformar las relaciones mundiales con efectos al interior de los partidos políticos, especialmente en los países en desarrollo como el nuestro.
Es innegable que la potencia dominante, presiona a los gobiernos de los países pobres, para que destierren de sus legislaciones y sus prácticas políticas y económicas, todo vestigio de socialismo y se cancelen todas las instituciones tendientes a realizar acciones propias de un Estado promotor del bienestar social.
Los ideólogos del neo liberalismo formularon discursos a los gobernantes de los países beneficiarios del mundo unipolar, para presionar a los gobernantes del resto del mundo para predicar el fin de las ideologías.
Cuando hablan del fin de las ideologías, no están preocupados por las prédicas de principios como el trato igual a los iguales y desigual a los desiguales, sino que en la práctica, se convenza a la población de la necesidad de concentrar el poder y el dinero para propiciar el progreso, limitado-dicen- por los vestigios del “viejo régimen”.
Por eso, pregonan la necesidad de reformar las Constituciones de los países dependientes, para imponerles la entrega de los bienes sociales a particulares y formar con ellos la clase dorada a imagen y semejanza de las familias que gobiernan a los Estados Unidos desde hace más de cien años.
Cuando Richard Nixon, fue candidato de los petroleros a la presidencia de los Estados Unidos, se formó dentro de un partido un comité llamado “demócratas por Nixon”. Para quienes por aquellos tiempos acudíamos a la Universidad, resultaba absurdo. Sin embargo, luego supimos que tanto al exterior como al interior, las élites gobernantes en aquel país, carecían de principios y atendían sólo a intereses económicos.
Las élites gobernantes en los Estados Unidos, desean que los partidos en los países reconocidos como “socios” impere la idea de organizar a sus partidos solamente como forma de control e información para presionar a quienes salgan de la postura de negar la importancia de las ideologías.
Esta forma de hacer política ha influido en nuestro país. Quienes llevan en el poder más de 20 años consecutivos, han sido contagiados de las ideologías sostenidas por los líderes de esas élites, que manejan a su interés a los partidos políticos pues entre ellos, no existen diferencias esenciales, como ciertamente ocurría en México, hasta antes de que Miguel de La Madrid, accediera a la presidencia de la república, asesorado por ideólogos formados en las Universidades de Estados Unidos.
Algunos estudiosos sostienen que las alianzas son formas de corromper a los partidos; otros suponen constituye una manifestación superior de la democracia; no pocos opinan que vivimos una partidocracia; otros que padecemos ya, una dictadura de los poderes fácticos que han convertido en sus operadores a destacados integrantes de la clase política.
Lo anterior hace necesario un debate con el fin de crear una ley de partidos políticos, y tratar de corregir errores y vicios que la imprevisión e influencia del mundo unipolar hayan generado en la vida política del país.
En los albores de importantes decisiones, es conveniente preguntarse si será conveniente que la lucha política se dirima como resultado de un conflicto de intereses o logremos hacer propicia la ocasión para reiniciar la lucha por evolucionar la democracia bajo principios éticos fundamentales.
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