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Literatos recuerdan a José Emilio Pacheco

Algunos amantes de las letras nos dan su opinión sobre el poeta fallecido, uno de los últimos representantes de la generación de Medio Siglo

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GUANAJUATO, Guanajuato.- El pasado 26 de enero falleció uno de los escritores más destacados y prolíficos de nuestro país, el poeta, traductor, ensayista y Premio Cervantes de Literatura, José Emilio Pacheco. A los 74 años se despidió del mundo dejando grandes obras literarias de diversos géneros, lo último que escribió fue su “Inventario” para la revista Proceso dedicado al poeta Juan Gelman. 

"No queda nadie como él que haya hecho traducciones, poesía, novela, ensayo con la grandeza que él los hizo. Se van todos, Gonzalo Rojas, Juan Gelman y ahora él. Un escritor de esa envergadura ya creo que ya no hay”.  
 Asunción Rangel 

Para hablar del “poeta de lo cotidiano”, como también era conocido, entrevistamos a distintos especialistas, que nos hablarán de su obra y nos harán algunas recomendaciones de lectura.

Un “contador” excelente 

En entrevista, la doctora Asunción Rangel, coordinadora del Departamento de Letras Hispánicas de la Universidad de Guanajuato, quien ha realizado diversas investigaciones sobre la obra de José Emilio Pacheco, habló sobre su acercamiento al escritor: “Empecé a conocer su escritura con la novela ‘Morirás lejos’ antes había leído ‘Las batallas en el desierto’ que gozaba de popularidad, el estudio de ‘Morirás…’ me llevó a su poesía e hice una tesis doctoral en la UNAM precisamente de su obra lírica”. 

Conocedora de su obra, Rangel comentó algunas características que podemos encontrar en la escritura de José Emilio, “lo que Pacheco hace en su obra narrativa es contar muy bien una historia, era un escritor bastante informado, conocía a la perfección la ciudad en la que vivía, la sociedad y el entorno en que se movía, eso creo que le permite llegar de manera profunda a muchos lectores. Habla de las pasiones humanas, lo podemos observar en ‘Las batallas en el desierto’, ‘La Sangre de Medusa’, ‘El principio del placer’, detrás de estas historias que teje hay una conciencia y una sabiduría. A su vez, José Emilio Pacheco poseía un humor muy fino para hablar de ciertas situaciones como lo hace en sus cuentos, ‘El principio del placer’ es un ejemplo. Sus textos parecen ser sencillos pero no lo son, están envueltos en una interesante complejidad, misma que atrapa al lector”.

"El autor del emblemático poema ‘Alta traición’… no se va, deja una obra llena de ecos, exigencias y pasiones, pero además, deja la huella de una actitud literaria: humildad, generosidad con la palabra y con lo humano”.  
Elba Sánchez Rolón 

Olvidar es un crimen 

Asunción mencionó la importancia de José Emilio Pacheco como crítico social, “no tenía una postura política en el sentido de decir era de izquierda o de derecha, lo que sí hacía era un señalamiento constante, el de no olvidar. En sus cuentos podemos encontrar alusiones críticas hacia el PRI, hacia Miguel Alemán, Lázaro Cárdenas, en su obras hallamos contextos sociales y políticos referentes a los problemas con el petróleo, al nazismo que hubo en México durante la Segunda Guerra Mundial, por mencionar algo. Él lo que dice todo el tiempo es no olviden, el que olvida está destinado a repetir su historia, la violencia, la matanza, la persecución. Él se duele de estos hechos en su escritura y le parece increíble la persecución en aras de legitimarse a su poder. Dice que olvidar es un crimen”. 

Es preciso recordar el discurso que dio al recibir el Premio Cervantes en donde no evitó hablar de la violencia que había desatado la “guerra” contra el narcotráfico en México.

Pérdida irreparable 

“La muerte de José Emilio Pacheco es dolorosa en el sentido de que se fue a los 74 años con toda esa madurez de su obra, todo lo que había visto, vivido y escrito y con todo lo que le quedaba por escribir. Es una pérdida irreparable. Antes de morir había escrito su último ‘Inventario’, estaba consciente de que tenía que escribir. Creo que tenía que regalarnos su último libro de poemas, del cual, seguramente tenía ya algo escrito, es por eso una pérdida dolorosa y yo me atrevo a preguntar: ¿quién va a quedar? No queda nadie como él que haya hecho traducciones, poesía, novela, ensayo con la grandeza que él los hizo. Se van todos, Gonzalo Rojas, Juan Gelman y ahora él. Un escritor de esa envergadura yo creo que ya no hay”, aseveró Rangel. 

Recomendaciones literarias 

Por último, la coordinadora del Departamento de Letras Hispánicas realizó algunas recomendaciones literarias para la gente que no ha leído al autor y quiera acercarse a sus obras: “Si no han leído ‘Las batallas en el desierto’ tienen que leerla, definitivamente ‘El principio del placer’ es una muy buena entrada a la narrativa de José Emilio Pacheco. En cuanto a sus libros de poemas recomiendo ‘No me preguntes cómo pasa el tiempo’ con el que le dieron el Premio de Poesía Aguascalientes, creo que es maravilloso, también ‘El reposo del fuego’ que es un excelente libro de poemas y el último que sacó que se llama ‘Como la lluvia’ porque en éste se ve un Pacheco de esta alma vieja, que sabe que está envejeciendo y que llega la hora de irse y ya no este joven combativo del ‘Reposo del fuego’ o ‘Los elementos de la noche’. Y por supuesto ‘Morirás lejos’ no es una novela con una narrativa convencional, a los que les guste lo difícil pues ese es un excelente libro”, concluyó. 

Memoria prodigiosa 

Otra opinión fue la del escrito Felipe Lomelí: “José Emilio era encantador. Apenas conversé con él la primera vez y no sólo me cayó de maravilla sino que me dio la impresión de que éramos amigos. Y luego, meses, años después, cuando por fin encontraba una excusa para vencer la pena y llamarle de nuevo, decía dubitativo: Qué tal, José Emilio, habla Luis Felipe Lomelí, no sé si se acuerde de mí. Y él respondía como si nada: Luis Felipe, ¡qué gusto, cómo no me voy a acordar! Y entonces me hacía un resumen de lo que habíamos hablado la última ocasión. Su memoria era prodigiosa. Una memoria tan vasta que habría causado terror de no ser porque José Emilio tenía un corazón aún más grande: de esos que se sienten, que lo contagian todo y lo iluminan. Ahí está su obra por si alguien tiene alguna duda. Tal vez por eso nos duela tanto la muerte de José Emilio a quienes sólo lo leímos, o hablamos con él unas cuantas veces y brincamos de emoción, porque mientras estuviera vivo teníamos la ilusión de que publicaría otra obra que nos hiciera sonreír en estos tiempos tan aciagos, en estos tiempos donde la esperanza parece, a menudo parece, que también se ha ido. Te vamos a extrañar”.

Un escritor completo 

Por su parte, el maestro del Departamento de Letras Hispánicas, Luis Palacios, dijo que: “La obra de José Emilio Pacheco abarca desde la creación poética, el ensayo, el periodismo cultural y la extensión del conocimiento a través de sus estudios académicos y su excelente labor como docente a través del Colegio Nacional. Los lectores de habla hispana hemos perdido a uno de los últimos representantes de la llamada generación de Medio Siglo, o de La Casa del Lago, que agrupó a plumas tan sobresalientes como Juan José Arreola, Salvador Elizondo y Carlos Monsiváis. Muchos lectores, desde profesionales de la literatura hasta el que goza con la cultura galvanizada en la mejor lengua española, se iniciaron en el placer de la lectura con la pequeña obra maestra de ‘Las batallas en el desierto’ o aquella nostálgica ‘El principio del placer’, sin olvidar la magnífica novela ‘Morirás lejos’. No se deja de lado el virtuoso manejo del lenguaje y altos logros poéticos en ‘Los elementos de la noche’ o ‘El reposo del fuego’”.  

Palacios habló sobre los “Inventarios” de José Emilio: “La importante labor de promotor de la cultura literaria y reflexión política se agrupa en la muy leída sección ‘Inventario’ que JEP publicó semanalmente, durante muchos años. Su fina prosa y su vigorosa erudición están cristalizadas ahí. Difícil será quien colme el papel que JEP jugó en la cultura de lengua española. Lo que reconforta es que sigue vivo en sus textos que esperan nuevos lectores”, finalizó.

Uno de los grandes 

Elba Margarita Sánchez Rolón, también maestra del Departamento de Letras, opinó que: “Sin duda, se va uno de los grandes. José Emilio Pacheco fue reconocido, admirado y querido por muchos lectores. Su poesía, narrativa y ensayo es, desde hace años, un referente fundamental para nuestras letras, porque reconoce en la escritura literaria el poder del acto ético, del compromiso con una obra que remite constantemente al inevitable paso del tiempo, a la multiplicidad de perspectivas sobre lo humano y a una relación orgánica-vital con los espacios cotidianos. Autor del emblemático poema ‘Alta traición’, ganador del Premio Cervantes en 2009, no se va, deja una obra llena de ecos, exigencias y pasiones, pero además, deja la huella de una actitud literaria: humildad, generosidad con la palabra y con lo humano”.

Dialogar con él 

Por su parte, la poeta guanajuatense Amaranta Caballero mencionó lo siguiente: “La muerte de José Emilio Pacheco, significa también abrir una puerta: Explico: El lunes 27 de enero llegué al salón donde imparto clase de arte, en una secundaria. Uno de los alumnos preguntó: ‘¿Usted conoció a un escritor que se murió ayer?’…le respondí: ‘el escritor que murió ayer ha sido uno de los pilares de la literatura mexicana, ¿les gustaría leer una de sus novelas o algunos de sus poemas?’ El salón contestó a coro: ¡¡¡Síiiiiii!!! La muerte de un escritor –así como la de todo artista-, significa revisitarlo, dialogar continuamente con él o ella a través de su obra,  presentarlo a las nuevas generaciones y con ello, celebrar la vida”. 

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