Alemán, acusado de asesinato ha inspirado relatos, una novela y película
Lla estrafalaria vida de christian gerhartsreiter terminó cuando fue detenido por secuestrar a su hija. Foto: AFP
LOS ÁNGELES, E.U.- Un alemán que se hizo pasar por un heredero de la familia Rockefeller, y cuya increíble historia ha motivado un relato periodístico, una novela y una película, comenzó a ser juzgado esta semana en Los Ángeles por asesinato y arriesga cadena perpetua en Estados Unidos.
Christian Gerhartsreiter, de 52 años, es acusado del asesinato en 1985 del estadounidense John Sohus, a cuya madre el sospechoso le arrendaba una casa en San Marino, noreste de Los Ángeles.
"La evidencia les mostrará que, durante 12 años, él se mantuvo oculto, pero a plena vista de todos", dijo el fiscal Habib Balian en su alegato de apertura del juicio.
De película
Su estrafalaria vida es narrada en la película "Who is Clark Rockefeller?" (¿Quién es Clark Rockefeller?), producida por Sony Pictures y distribuida por el canal de TV cable Lifetime en 2010. La sarta de mentiras e identidades múltiples de Gerhartsreiter también inspiraron una novela de 2013 de la escritora estadounidense Amity Gaige, "Schroder: A Novel".
Una investigación sobre el caso, del periodista Mark Seal, titulada "The Man in the Rockefeller Suit" (El hombre en el traje de Rockefeller, 2011), es la base de una película cuya producción está aún en sus primeros pasos.
El brasileño Walter Salles ha sido apuntado como su posible director, según la base de datos del cine IMDB.
Múltiples identidades
Nacido en Bergen, Alemania, en 1961, Gerhartsreiter llegó a Estados Unidos en 1978 y cambió su nombre por el de Christopher Chichester, fingiendo ser un productor de Hollywood y también un rico barón británico proveniente de Sudáfrica.
Con ese nombre vivía en San Marino en febrero de 1985, cuando Sohus y su esposa Linda fueron vistos por última vez. Después del presunto asesinato, Christopher Chichester también se evaporó del vecindario.
El cuerpo de Sohus fue finalmente descubierto descuartizado en 1994 en el jardín de la que había sido su casa, cuando los nuevos dueños de la propiedad cavaban el terreno para hacer una piscina. El cráneo había sido golpeado por un instrumento contundente y tenía cortes en la espalda y el brazo. Linda Sohus nunca fue encontrada, ni viva ni muerta.
Para entonces, Gerhartsreiter vivía en Nueva York como Christopher Crowe, y ganaba unos 100.000 dólares al año como trader de bonos, pero ulteriormente, cuando se enteró de que la Policía lo estaba buscando, rompió con su novia japonesa, con quien convivía, y volvió a cambiarse el nombre, esta vez por el de Clark Rockefeller.
Gerhartsreiter decía ser un destacado miembro del rico clan Rockefeller cuando conoció y se casó con Sandra Boss, a quien le contó que había nacido en Nueva York y estudiado en Yale.
Con Boss, una exitosa empresaria, Gerhartsreiter estuvo casado de 1995 a 2007. La pareja, que llevaba una vida acomodada en la costa este gracias a los ingresos de Boss, se divorció cuando ésta comenzó a desconfiar de que su marido fuera quien decía ser.
10 años en la sombra
Durante más de una década Gerhartsreiter vivió sin licencia de conducir o cuenta bancaria, nunca firmó un contrato de arrendamiento ni abordó un avión por temor a ser identificado.
Pero, tras la separación, Gerhartsreiter secuestró en julio de 2008 a la hija de ambos, Reigh Storrow Mills Boss, entonces de siete años. Las autoridades los encontraron y lograron identificar a Gerhartsreiter, asociándolo a varias identidades falsas que había usado a lo largo de los años.
En 2009, Gerhartsreiter fue condenado por el secuestro de su hija y enviado a prisión por cinco años. Ese mismo año se revisó su posible participación en el asesinato de Sohus, del cual la fiscalía de Los Ángeles lo acusó en marzo de 2011.
Ni alemán ni asesino, dice Gerhartsreiter, quien ha estado bajo custodia en espera del juicio, apareció en una entrevista de televisión en la cadena NBC después de su detención, negando ser alemán o haber matado a Sohus.
"Yo crecí en Nueva York. Estoy bastante seguro de que me crié en Nueva York", dijo con perfecto acento estadounidense, según se vio esta semana en un video exhibido en el juicio. "Creo en la no violencia... Nunca le hice daño a nadie", agregó el hombre, actualmente calvo y con anteojos.
Si es hallado culpable, Gerhartsreiter enfrenta una condena de 26 años a cadena perpetua, según la fiscalía.
El juicio, que se espera dure entre tres y cuatro semanas, se celebra en el mismo tribunal del centro de Los Ángeles donde el médico de Michael Jackson, Conrad Murray, fue hallado culpable de la muerte del Rey del Pop en 2011.
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