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Europa

Un papa de América Latina

El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, jesuita de 76 años, ocupará la silla de Pedro con el nombre de Francisco

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Bergoglio, visiblemente emocionado, ingresó ayer en la historia no sólo como el primer papa latinoamericano, sino como el primer jesuita y el primer argentino en llegar al sillón de Pedro. Bergoglio, visiblemente emocionado, ingresó ayer en la historia no sólo como el primer papa latinoamericano, sino como el primer jesuita y el primer argentino en llegar al sillón de Pedro.

 CIUDAD DEL VATICANO.- El argentino Jorge Mario Bergoglio se convirtió ayer contra todo pronóstico en el primer papa latinoamericano, y eligió el nombre de Francisco, en el inicio de una nueva era para la iglesia católica.

Todos los líderes latinoamericanos, así como los de Estados Unidos y la Unión Europea (UE), saludaron esta inesperada elección, que inaugura una nueva página de la historia americana.

En su primera aparición en el balcón de la basílica de San Pedro, ante decenas de miles de fieles enfervorizados, el nuevo papa bromeó tímidamente sobre el hecho de que los cardenales lo hubieran ido a buscar “al fin del mundo”, después de unos 13 siglos de papas europeos.

Ya más en serio, el que también es el primer pontífice jesuita instó a los católicos a emprender “un camino de fraternidad, de amor” y “de evangelización”, en un momento de importantes desafíos para una Iglesia de mil 200 millones de fieles, más del 40% de los cuales vive en América Latina, donde se ve sin embargo desafiada por las iglesias pentecostales.

Vestido con su nueva sotana blanca y con una cruz de madera en el pecho, Francisco, de 76 años, también rindió tributo a su predecesor, Benedicto XVI, que renunció al cargo el 28 de febrero, y con el que tendrá que convivir en el Vaticano.

Antes de impartir su bendición urbi et orbi (a la ciudad y al mundo), este hijo de un trabajador ferroviario de origen italiano y un ama de casa pidió a los fieles, turistas y curiosos presentes un “minuto de silencio” para orar por él. Fue un gesto sorprendente, casi una revolución para el líder de la iglesia.

La misa de entronización de Francisco tendrá lugar el próximo martes 19, día de San José, apenas días antes del inicio de la Semana Santa, y a ella deberían asistir numerosos mandatarios.

Conservador y progresista

Primado de Argentina, Jorge Bergoglio goza de gran prestigio por sus dotes intelectuales. Los expertos le consideran “un conservador a nivel de la doctrina” y progresista en materia social”.

Cardenal de vida austera, no posee automóvil y es un crítico de la globalización. Sin duda escogió su nombre de papa, nunca antes utilizado, inspirándose en la vida sencilla y entregada a los pobres de San Francisco de Asís.

Pero su actuación durante los años negros de la dictadura militar argentina (1976-83) suscita controversias por sus esfuerzos por mantener a los jesuitas alejados de la tormenta política.

Nunca un jesuita había estado a cargo de la iglesia antes de Bergoglio, elegido en el segundo día de cónclave, al lograr por lo menos dos tercios de los votos necesarios, en la quinta ronda.

Una columna de humo grisáceo que rápidamente se volvió blanco anunció al mundo la elección del papa, escasos minutos después de las 18:00 GMT. Tras unos segundos de incertidumbre, las campanas de la basílica confirmaron la noticia ante una muchedumbre que, armada con banderas y paraguas, gritaba “Viva el papa”, “Viva el papa”.

La identidad del nuevo papa, que hace ocho años ya fue al parecer el gran rival de Benedicto XVI, según contaron varios vaticanistas pasado el cónclave, tardó todavía una hora en revelarse.

En ese lapso eligió su nombre, Francisco a secas, que se convertirá en “primero” el día que haya un Francisco II, según precisó posteriormente el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

“Es un hombre que escucha a la gente, sus sufrimientos, sus búsquedas. En estos momentos de cambios, representa un hombre de comunión. Es un mensaje para América Latina”, dijo Antonio Mario Grande, rector de la iglesia nacional argentina de Roma. 

Con esta elección concluyen cuatro agitadas semanas en la historia moderna de la iglesia después de la renuncia inesperada de Benedicto XVI, alegando “falta de fuerzas”, un hecho sin precedentes en los últimos siete siglos.

El nuevo pontífice, que no pertenece al polémico engranaje vaticano, deberá responder a los escándalos que estallaron durante el último pontificado, como el de los abusos sexuales a menores o el caso “VatiLeaks” de filtración de documentos confidenciales del pontífice que terminaron por revelar una trama de abuso de poder en la curia, el gobierno central del Vaticano.

RECUENTO

Sus actividades para los próximos días:

  •     Jueves 14: El papa celebrará una misa con los cardenales en la Capilla Sixtina, a partir de las 17:00 local (10:00 a.m. en México) 
  •     Viernes 15: Por la mañana tiene previsto reunirse con el colegio cardenalicio, electores y no electores, en la Sala Clementina del Vaticano. 
  •     Sábado 16: A las 11:00 (04:00 de México) recibirá a la prensa internacional en el Aula Pablo VI. 
  •     Domingo 17: Rezará el primer ángelus del pontificado en la Plaza de San Pedro. 
  •     Martes 19: Misa de inauguración del pontificado.

En cifras

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Viaja en metro y va al futbol

Ese hombre al que muchas veces sus compatriotas vieron bajar del autobús o del metro, sorprendió a todos este miércoles cuando su figura apareció en las pantallas de todo el mundo como el papa Francisco. A los 76 años, este jesuita que vive con un sólo pulmón su vida cardenalicia, desató la felicidad de la feligresía porteña y argentina. 

Jorge Mario Bergoglio, el nombre del nuevo papa, nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, en un hogar de inmigrantes de clase media y hasta ayer era el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de Argentina. Su padre, Mario, era un obrero ferroviario y su madre, Regina, ama de casa, quienes emigraron de Piamonte hacia Buenos Aires a comienzos de los años 30. 

Jorge se graduó a los 17 años de técnico químico en la escuela Técnica Hipolítio Irigoyen de esta capital y antes de comenzar la universidad se inclinó por la vida sacerdotal y se internó en el seminario jesuita de Villa Devoto, al tiempo que se graduó en Teología, en la Facultad San Miguel y Literatura en la Universidad de Buenos Aires. 

El 13 de diciembre de 1969 se ordenó como sacerdote e ingresó a la orden Jesuita. En la universidad lo recuerdan como simpatizante de la agrupación interna del peronismo, Guardia de Hierro, y le reconocen dos pasiones el futbol y la política. En la primera no pudo haberse manifestado mejor como “un hombre de Dios”, ya que es simpatizante de San Lorenzo de Almagro, el club fundado por un sacerdote español, Lorenzo Maza, a cuyos simpatizantes los apodan “los cuervos” en referencia al color de las sotanas. En 2008 no dudó en oficiar la misa por el centenario de su club. 

Sus críticas a la corrupción, al clientelismo político, a los abusos de poder, eran una constante en sus homilías o documentos de la Conferencia Episcopal Argentina, que presidió hasta 2008, se vieron matizados por sus cuestionamientos al aborto o al matrimonio igualitario. Fue tal vez el primer obispo de Buenos Aires que no pudo contar con los presidentes en el tedeum, cada día de la independencia, debido a la animadversión del poder político. 

Ya en el cónclave de 2005 para elegir al sucesor de Juan Pablo II quedó en segundo lugar, detrás de Joseph Ratzinger, con 46 votos, según algunas fuentes. Astuto y austero, sencillo y frontal, Bergoglio es un hombre de una sólida formación política y teológica, que siempre buscó pasar como “uno más” dentro de la iglesia, según quienes trabajaron a su lado en los últimos años. 

Porteño a carta cabal, le gusta el tango y el debate. Tuvo a su cargo la renovación de la iglesia argentina, en manos del ala conservadora. Al mismo tiempo, intensificó una relación ecuménica con otros credos. 

[El Universal]

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