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“Metió su mano en mi trusa y me empezó a acariciar”: informe final sobre pederastia clerical

Expone abusos cometidos por Marcial Maciel y Nicolás Aguilar y hace público el caso de Carlos López Valdés, "quien aún sigue oficiando misa sin ningún impedimento"

Foto: Especial

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MÉXICO, D.F.- Marcial Maciel y Nicolás Aguilar son los principales sacerdotes señalados en el informe “Pederastia Clerical de Mexicanos en México y en otros países 1944-2013″, el cual fue entregado al Comité de Derechos del Niño de la ONU. 

El documento final de 23 páginas fue firmado por Alberto Athié, Bernardo Barranco, entre otros, así como diferentes organizaciones de derechos humanos.

El texto, que se reproduce al final de esta nota, apunta los abusos cometidos por Maciel y acusa complicidad del Vaticano. Además, indica que el padre Aguilar cometió entre 90 y 120 abusos sexuales contra menores en México y Estados Unidos, en los que el informe considera que existió complicidad con el actual cardenal mexicano, Norberto Rivera.

Este “informe alternativo” sobre los abusos de menores por parte de miembros de la Iglesia Católica señala que “en lo que se refiere a México y a sacerdotes mexicanos, desde hace varias décadas se han llevado a cabo muchos casos de abuso sexual contra niñas y niños mexicanos y de otros países, en diversos lugares de la República y del mundo”.

Sobre el fundador de los Legionarios de Cristo, sentencia que “si bien existen pruebas contundentes y documentos probatorios en manos de la Santa Sede y el Vaticano respecto de los abusos sexuales cometidos por el sacerdote en México y otros países desde los años 40′s, las autoridades de la Santa Sede no detuvieron las actividades del sacerdote sino que lo protegieron y encubrieron sistemáticamente e incluso, posteriormente, fue reconocido y promovido públicamente por el Papa Juan Pablo II”.

A Maciel lo coloca como “un auténtico paradigma de protección y encubrimiento institucional por parte de las máximas autoridades de la Santa Sede, incluyendo a los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI”.

Y agrega que “mantuvo relaciones con varias mujeres, teniendo hijos con ellas,  e incluso llegar al execrable caso de abusar de sus propios hijos. Hechos que eran del conocimiento de los superiores de su Congregación de los Legionarios de Cristo”.

Mientras que sobre el padre Aguilar refiere que sus abusos comenzaron en Tehuacán, Puebla, “con conocimiento de su obispo, Mons. Norberto Rivera”.

La amplia exposición sobre los abusos de Aguilar incluyen casos de menores que denunciaron los hechos:

La declaración de Felipe Valladares Rivera, una de las victimas de tan solo  14 años en ese entonces, es conmovedora. El menor cuenta que el 27 de noviembre de 1997 el padre Nicolás lo subió a su coche y allí comenzaron los abusos sexuales: ‘‘En el camino, como íbamos en el coche únicamente él y yo, empezó a acariciar mi pierna izquierda, le dije “ora qué, padre”, me arrimé hacia la puerta… él me dijo que le gustaban mucho los niños, después llegamos a la capilla de la colonia Viveros’’.

Según la declaración de Efrén Alva Cortez, una víctima de de 11 años, el 27 de noviembre de 1997, coinciden los hechos con la versión de sus amigos: - Escuché a Felipe que iba al baño y cuando regresó se acostó en medio, así que quedé en la orilla del lado del padre. De repente empezó a acariciar y a tentar en mis brazos, después en mi estómago, luego metió su mano en mi pene adentro de mi trusa y me empezó a acariciar, me agarró la mano, la metió en su trusa, la saqué y de nuevo la volvió a agarrar y a meter en su trusa’’

El párroco fue sentenciado a un año de prisión por “ataques al pudor”. Sin embargo el cura nunca fue encarcelado, ya que mantuvo su libertad bajo fianza. En el año 2001 la justicia le concedió un amparo para dejar sin efecto dicha condena.

El informe expone más casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes, como de los que se le acusan a Carlos López Valdés, “quien aún sigue oficiando misa sin ningún impedimento, amparado por la Iglesia que conoce su conducta”.

Las acusaciones contra López Valdéz fueron expuestas en Agnus Dei (Cordero de Dios) un documental que tiene como protagonista a Jesús Romero Colín, víctima sexual del sacerdote.

Los firmantes de este informe, entregado al Comité de Derechos del Niño de la ONU, consideran que estos casos revelan una “conducta institucional” que “merece el señalamiento de auténtico CRIMEN DE ESTADO“. Sostienen que “ello ayudará, en primer lugar y ante todo, a la reivindicación de las víctimas, de su dignidad y derechos fundamentales e incluso, contribuirá a que la misma organización representada por la Santa Sede y sus autoridades, a las autoridades nacionales y a la humanidad entera, a que este tipo de conductas no se vuelvan a repetir nunca más en nuestra historia, usando el argumento y la pretensión de tener un origen superior a las autoridades encargadas de salvaguardar los derechos de las niñas y los niños en el mundo”.

Con información de Aristegui Noticias

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