Opinión

facebook facebook twiter youtube alexa
Hemeroteca - Periodico Correo
Clima-Gto     Guanajuato
 Principalmente Nublado  /  15° C
Clima-Leon     León
  Principalmente Nublado  / 14° C  
Clima-Celaya     Celaya
  Principalmente Nublado /  16° C
Clima-irapuato     Irapuato
  Principalmente Nublado  /  14° C
Clima-Salamanca     Salamanca
  Principalmente Nublado  /  14° C
Clima-SMASan Miguel de Allende
  Principalmente Nublado  /  14° C
Inicio | Opinión |

Crónica andante

Por

Tamaño de letra: Decrease font Enlarge font

 

El tiempo

Parece que fue ayer cuando este año nació, y  ya toca a la puerta otro.

La luna y el sol llegan puntuales a su cita, la primavera y el invierno ceden su sitio cuando corresponde, pero  la temporalidad del ser humano se va volviendo distinta al paso del calendario. Cuando niño trazar una carretera en el montón de arena era una proeza sin horas, se vivía entonces al ritmo sin prisa de las hormigas o las mariposas. Todo era inmenso: un árbol, una pelota, un mango, una hoja, una tarde.  Las  prisas de los mayores se veían desde un trompo girando en  órbitas mágicas. 

Pero en algún momento algo nos arroja de ese paraíso, comenzamos a regirnos por el reloj y las fronteras. Así, aún en la juventud el tiempo siga teniendo   cualidades de lo inconmensurable, de lo que no se agota, y no falte  ímpetu para voltear boca arriba las calles, los caminos, los puentes, las palabras, la ideas, las historias. Es quizás entonces cuando terminan de labrarse las fortalezas o debilidades para luego  adentrarse a convivir con los lunares, el mohín y las arrugas del mundo.

 Y es que llega el tiempo en el que no ha terminado de anochecer cuando ya amanece, y  extrañamente  es hasta   ese umbral  en el que las horas ya se acortan sin piedad, cuando  madura  la conciencia plena de cuan fugaces somos, y cuando suelen brotar las ansiedades por rehacer a toda prisa lo que se fue quedando varado o postergado porque parecía que la juventud era una naranja ina-gotable. ¿Será  una travesura de Dios, del destino, de la naturaleza, ponernos primero a derramarnos sin contemplaciones para luego abruptamente un día  hacernos descubrir que nuestro   cuerpo y  alma ya  están  tatuados de cicatrices, precipicios  y preguntas?. Con algo de suerte -si la travesía entre el oleaje desbordado no nos hizo pedazos-  y  si  reunimos merecimientos para que la vida nos proteja,  el  barco encuentra un remanso de tierra  firme   y los fragmentos del rompecabezas con un poco de paciencia se estructuran. Pero si no es así  el viaje a la deriva ya no tiene retorno.

 Lo cierto es que la vida es una fuerza superior que nos pone sus reglas, sus ritmos, que nos manda pruebas, señales, muchas veces cifradas. Y  aunque vivir nunca dejará de ser un misterio, el arte está en descifrar todos los días sus jeroglíficos. 

 Hay algo superior que  nos abraza,  nos observa, y también  a veces se divierte con nosotros poniéndonos a  imaginar que  el  ocaso está allá afuera en el sol que se pierde en el mar, aunque en realidad somos nosotros los que vamos siendo doblegados por el tiempo. 

 [email protected]

 

Califica este artículo
5.00

Más de Opinión

Más de Eliazar Velázquez

  • disqus
  • facebook