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PRD: ¿filibusteros y... embusteros!

Ya en distintos tonos, especialistas en ciencia política se han ocupado del llamado “filibusterismo”, corrosiva y detestable práctica parlamentaria consistente en bloquear por todos los medios posibles –la mayoría de las veces a través de prácticas ilegales–, un debate perdido.

Y en efecto, a los ojos de todos, los señores Andrés Manuel López Obrador, Cuauhtémoc Cárdenas, Jesús Zambrano, Alejandro Encinas y la señora Dolores Padierna –entre otros–, se comportan como jefes de la banda de “filibusteros”, ya que en el análisis, debate y votación de la reforma energética han recurrido a todo.

Desde ridículos cercos hasta el insulto procaz, pasando por plantones, bloqueos, tomas de tribuna e infantilismos como secuestrar el salón de plenos y cerrarlo con candado, hasta “quemar tiempo” en tribuna para obstaculizar una reforma que, saben bien, tienen perdida. Los “filibusteros” –como lo explicó en estas páginas el maestro José Carreño Carlón–, eran piratas de aguas poco profundas, que actuaban en el más grosero oportunismo. El término fue acuñado en el Congreso estadounidense desde hace más de un siglo y sigue vigente. 

Sin embargo, en el caso mexicano y durante el debate energético, los legisladores de la izquierda mexicana no sólo actúan como “filibusteros” sino que van más allá. Todos los días y en todos los foros mienten, engañan, distorsionan la realidad y hasta inventan escenarios sacados de quién sabe qué mentes delirantes.

Es decir, los jefes y legisladores del PRD, PT y MC confirman que no sólo son “filibusteros”, sino también embusteros”. Y es que según la Real Academia, el embuste es una mentira disfrazada con artificios. Y precisamente los señores Andrés Manuel López Obrador, Cuauhtémoc Cárdenas, Jesús Zambrano, Alejandro Encinas y la señora Dolores Padierna, argumentan contra la reforma energética, a partir de una montaña de mentiras que no se sostienen frente al más elemental análisis.

Pero para entrar al tema, primero hay que decir que en materia energética, los partidos de las izquierdas y sus distintas tribus perdieron la batalla de las calles. De fea manera fueron ignorados por las mayorías los llamados formulados por AMLO, Cárdenas y Zambrano para que los ciudadanos se manifestaran contra la reforma energética. El cerco frente al Senado movilizó a pocos cientos de personas y fue más el enojo social por el caos vial que el fervor contra la reforma “privatizadora”.

Y es que igual que en la calle, en medios y las tribunas legislativas, el discurso de las izquierdas en torno al petróleo y a la reforma energética es retórico, cansino, avejentado –propio de los radicales de los años 60–, además de que su narrativa está soportada en mentiras repetidas miles de veces y que, en el extremo, sólo las creen los propios dirigentes.

¿Qué decir, por ejemplo, de la mentira –propia de la ignorancia que–, pregonó por meses en las plazas públicas el señor López Obrador, cuando comparaba las dificultades y los costos para extraer petróleo, con costos y dificultades para extraer agua? ¿Qué decir del grito casi histérico de que son “traidores a la patria” aquellos que apoyan la reforma energética, que la ven con buenos ojos, o simplemente los que piensen que puede ser algo positivo?

En el caso de la reforma energética aprobada en el Senado y que hoy empezará a ser discutida en la Cámara de Diputados, los señores de la izquierda han dicho, sin una sola prueba, que se trata de la privatización de Pemex, de la entrega del petróleo, el gas y la energía eléctrica a las grandes empresas globales; que Pemex desaparecerá en breve, que en la letra chiquita de la reforma se propone la venta de Pemex y que con esa reforma los mexicanos viviremos el fin del mundo. Nada de eso es cierto.

Peor, el PRD pagó en la prensa nacional un desplegado con mentiras como las siguientes: que la reforma energética “pretende entregar la riqueza energética a manos extranjeras, lo que traerá consigo consecuencias funestas para nuestro país, las cuales serían las siguientes; aumento de tarifas y precios… desabasto de gas, luz, gasolina y diesel… expropiación de tierras en beneficio de compañías privadas… despidos masivos en Pemex y CFE… agotamiento prematuro de hidrocarburos”. Todo sin un solo argumento. Un verdadero catálogo de mentiras.

Es decir, que líderes y legisladores de la izquierda están convertidos en vulgares filibusteros y peores embusteros. Lo curioso es que argumentos similares esgrimieron cuando ellos mismos se negaron al TLC, a la privatización de ferrocarriles, al restablecimiento de relaciones con el vaticano… ¿Cuando reconocieron su equívoco?. Ellos nunca se equivocan. Al tiempo.

 

 

 

 Twitter: @Ricardo Aleman Mx | www.ricardoaleman.com.mx 

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