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Carta al Niño Dios

“Cuando deseas algo con todo el corazón, el universo entero conspira para que suceda”.

Paulo Coelho

 

Sería por las raíces norteñas de mis padres que en mi casa quien llegaba siempre era el niño Dios, los años eran largos y la Navidad era y sigue siendo el final del ciclo anual, la fecha esperada con ilusión, la familia reunida en torno al árbol de luces y esferas multicolores a cuyo pié colocábamos los regalos y en sus ramas las múltiples tarjetas navideñas que saturaban el correo y le expresaban a mi padre los mejores deseos para él y para nosotros y felicidad y prosperidad para el año que estaba por llegar, el nacimiento con el pesebre vacío esperando la noche del 24 para colocar la figura del santo bebé razón de ser de la festividad, la música con los villancicos aprendidos que relatan el milagro del Dios hecho hombre y sobre todo la carta donde le decíamos al niño Dios lo bien que nos habíamos portado y los regalos, sí los regalos que desde meses atrás veníamos seleccionando y que sabíamos que aparecerían en la madrugada de esa noche mágica largamente esperada.

Hace muchos años dejé de escribirle cartas al niño Dios y empecé más bien a convertirme en cómplice feliz en la fantástica tradición navideña. 

Ha pasado un año desde que empecé, más bien por casualidad a escribir un artículo cada semana siempre queriendo volcar en ellos una idea original, una propuesta que nos moviera a reflexionar sobre como mejorar de cierto modo alguna de las muchas necesidades y deficiencias que padecemos en el Estado, siempre convencido de que su realización es posible.

Aprovecho ahora este espacio que cordialmente me brindan los medios para retomar la tradición y escribir en este último artículo del año mi carta al Niño Dios con el mismo espíritu, la misma ilusión y la misma convicción de que estos deseos se harán realidad:

Querido niño Dios:

Me he portado razonablemente bien y quiero que me traigas cientos de guarderías para que todos los bebés empiecen su vida con el pie derecho y hacer de Guanajuato un estado más educado en el que todos sepan leer y escribir y no quede nadie de más de quince años sin cursar por lo menos la secundaria.

Quiero que me traigas también montones de escuelas, prepas y universidades con todo y sus buenos maestros y directores de excelencia en donde niños y jóvenes aprendan las cosas prácticas y necesarias que los harán más útiles en la vida y el trabajo.

Quiero también unas ciudades más humanas como esas que he visto por ahí y que tienen espacios para convivir y jugar, parques y banquetas anchas en donde todos pueden caminar con comodidad, ah! y con ciclovía en cada calle por donde pueda andar sin peligro en la bicicleta que me trajiste la navidad pasada.

Quiero también unos camiones bonitos, amplios y cómodos para ponerlos en todas las ciudades y que hagan su recorrido con frecuencia de un lado a otro con conductores educados y corteses y un trenecito moderno y rápido que me pueda llevar de volada de un extremo al otro del Estado.

Te pido también un montón de sistemas de riego por cinta para distribuirlos por todo el Estado y regar con poquita agua verduras y legumbres para venderlas aquí y al vecino de arriba.

Me traes también el juego del turista ese en el que el que atrae más jubilados extranjeros es el que gana y además unos estacionamientos grandotes para ponerlos alrededor de Guanajuato capital y poder sacar los carros que tanto estorban a los peatones y afean la ciudad.

Quiero que les recuerdes a los políticos que el poder es para servir a los demás y no para encumbrarse o enriquecerse y que ya no gasten tanto dinero en puentes y obras para los carros, que mejor lo gasten en escuelas y parques, y a los burócratas que entiendan que un trabajo en el gobierno no es un premio sino una responsabilidad y una gran oportunidad para hacer el bien a los demás.

Por mi parte te prometo portarme mejor este año que viene y hacer lo que esté a mi alcance para que todo esto suceda y ya por último te pido que derrames tus bendiciones sobre todos los hombres y mujeres de buena voluntad que desde sus hogares, escuelas, fábricas, hospitales y oficinas creen y luchan día a día por ser mejores y en el proceso van dejando un Guanajuato más bello, más próspero y más parejo.

Esta columna tomará un receso por la época navideña, estará de vuelta el miércoles ocho de enero.

 

 

 [email protected]

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