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 “Yo creo  que hay cosas que no tienes que hablar, que él sabe y que son obvias, se tiene que aportar al Municipio, somos el Municipio más grande y tenemos que tener recurso de los 60 mil millones que tiene el Estado y no porque la ciudad tenga un gobierno de partido político  diferente del gobierno del Estado, se va a restringir”. Bárbara Botello, alcaldesa de León (en el primer reclamo a Miguel Márquez).

 

Desde la tercera cuerda

Vaya manera de regresar de las vacaciones de fin de año del dirigente del comité municipal del PAN en León, Alfredo Ling. Con la guadaña bien afilada recibió el 2014 y aunque los propios protagonistas tratan de suavizarlo, destituyó a Javier Ayala de la coordinación de regidores, de manera fulminante.

Y en efecto, el hermano del exalcalde Luis Ernesto Ayala aguantó vara y no hizo mayores aspavientos con la decisión. Pero ello no quita que el golpe de timón de Ling haya sacudido a los 3 regidores azules y tenga repercusiones en el futuro inmediato, principalmente en la relación con Bárbara Botello.

El objetivo es claro, Alfredo Ling quiere más agresividad y combatividad en el desempeño de la fracción frente al gobierno de Botello. El líder panista quiere que a imagen y semejanza suya, los ediles azules traigan a pan y agua a la administración, municipal, que no perdonen el menor error, que haya mayor contundencia en las sesiones de Ayuntamiento y que se hurgue con mayor fiereza en el lado oscuro del gobierno leonés.

Y eso ya no se lo daba o quizá nunca se lo dio el doctor Ayala Torres que no tenía ningún empacho en pactar, dialogar y acordar con verdes y priistas en el Ayuntamiento leonés.

Hace algunos meses se le rebeló a Martín Ortiz y lo desconoció como interlocutor político pero lo perdonó pronto. En diciembre, tras los reclamos del Verde y de ellos mismos por el crecimiento en los recursos para Desarrollo Social en el presupuesto para 2014, llegó a un acuerdo directo con la alcaldesa Bárbara Botello para realizar un ajuste al presupuesto en estos primeros días de enero.

Con ese estilo no comulga de plano Alfredo Ling que quiere “más acción en la portería contraria”. El dirigente panista mueve sus piezas y cree que Martha Hernández Camarena puede ser más directa y dar menos concesiones al gobierno barbarista.

Llama la atención la forma en que Ling operó la decisión: reunió sólo al destituido y a su relevo. No estuvieron ni Alejandro Arena ni Alejandra López que a esa hora estaban ocupados en comisiones. Tenía tanta prisa el dirigente azul que no esperó.

Por supuesto que el líder blanquiazul está en su derecho de dar ese golpe de timón. Lo interesante es revisar algunos datos colaterales que pueden darnos luz en torno a si esta nueva decisión realmente fortalecerá al PAN pero también, que Ling se tomó una revanchita con el doctor Ayala y que de que le traía ganas, le traía ganas.

 

Contra las cuerdas

Empecemos por este último asunto. Y es que por mera casualidad, el relevo de Javier Ayala se da luego que recientemente, por intervención del ahora excoordinador de los regidores, el contralor municipal Alberto Padilla despide de su cargo al titular de la Contraloría Social Ulises Rogerio del Orbe.

Este funcionario es alguien muy cercano a Ling; estuvo en la terna para la Contraloría.

A finales del año pasado, el funcionario fue sorprendido a bordo de un vehículo oficial con aliento alcohólico. El propio contralor inició un proceso de sanción administrativa en su contra. Las versiones en el PAN señalan que fue la gota que derramó el vaso porque su desempeño no era del agrado de su jefe.

El asunto es que Ayala y Padilla decidieron que no iban a tolerar ninguna desviación en la dependencia y lo liquidaron. Este hecho no le agradó a Alfredo Ling que está para cuestionar los errores de los barbaristas pero cree que con los de casa hay que ser más condescendiente.

Desde luego, Ling dirá que nada tuvo que ver en su decisión ese incidente pero ahí queda la peculiar coincidencia.

Hay razones para dudar que el golpe de timón hará ver a la fracción panista cohesionada y combativa.

Ayala Torres no repeló pero es obvio que el contexto en que se da su salida tampoco lo dejó muy tranquilo. No es un busca pleitos.

Alejandro Arena hace un buen rato que decidió ser un opositor colaboracionista con el gobierno de Botello y difícilmente se pondrá los guantes.

Es importante recordar que en el arranque de la administración, los regidores panistas se presentaron en bloque e incluyeron al regidor del Panal José Luis Zúñiga como parte de su grupo. Vamos a ver si el profesor, sigue fiel a la causa.

Y algo fundamental, Javier Ayala era el vínculo más cercano al excandidato a la alcaldía Miguel Ángel Salim.

El relevo en la coordinación de regidores del PAN es una muestra del poder de Ling pero hoy en el PAN siguen conviviendo 2 tesis en pugna. Quienes como Alfredo, creen que no hay que dar respiro al barbarismo y quienes piensan que en el trabajo edilicio, no se puede estar de reventador permanentemente.

El jefe municipal ya “se tiró a matar”. Veremos si pincha o cuaja una faena.

 

La imagen del día


Los panistas  y la crisis sin fin

Es cierto. El nuevo episodio de crispación en el PAN no viene producto de una declaración pública o un enfrentamiento abierto sino de la difusión de una conversación privada en la que el senador Ernesto Cordero desnuda sus impresiones hacia el dirigente nacional Gustavo Madero y el coordinador de los diputados federales Luis Alberto Villarreal.

No es ni debe ser un dato menor que en estos tiempos donde, en otros niveles y latitudes uno de los temas a debate es el espionaje telefónico del gobierno norteamericano al que encabezó en México, Felipe Calderón, se tome como algo natural y parte de la normalidad, un asunto de la misma naturaleza pero en nuestro país, entre políticos.

No es la primera y seguramente no será la última pero el primer análisis tendría que ser una reflexión en torno a si debemos habituarnos y aceptar que la grabación de conversaciones privadas, formen o sean armas para debate de temas de interés público y esto incluye no sólo a políticos sino también a periodistas.

Más allá de eso, lo que queda en el aire es la confirmación de la guerra sin cuartel que libran los panistas a nivel nacional.

Una disputa en la que parece no haber límites y en ocasiones, ni siquiera escrúpulos.

En lo institucional, ya se ha dado cuenta en muchos espacios de la forma en que libran esa batalla los blanquiazules. Revientan asambleas, rompen acuerdos, hacen un caos de su vida interna y en lo mediático, ya las acusaciones se dan sin ningún rubor ni pudor entre los que quieren limpiarle la cara al partido y quienes son acusados de manchar su nombre.

Hace meses que los panistas a nivel nacional dicen que han tocado fondo en su crisis interna mientras el fuego amigo no cesa y no se atisba una salida a esta guerra en la que alguna tribu saldrá triunfante pero muy probablemente con un alto costo por la deteriorada imagen de un partido que cada vez se aleja más del orden y la generosidad que pregona.

 


La auditoría al observatorio ciudadano

El daño estaba hecho pero faltaba la estocada final que dio la Contraloría Municipal. El Observatorio Ciudadano de León y la Fundación Internacional para los Gobiernos Confiables (FIDEGOC) habían sido sentados en el banquillo de los acusados por la alcaldesa Bárbara Botello en los primeros meses de su gobierno en lo que fue el gran trancazo de su administración frente a su antecesor en el poder Ricardo Sheffield.

Los resultados de la Contraloría dados a conocer justo hace un año, señalaban como irregularidades la existencia de domicilios fantasma, falta de evidencias contables por más de 10 millones, falta de evidencia de los productos y servicios estipulados en los convenios.

Era el cerrojazo a una embestida que la propia alcaldesa Bárbara Botello había iniciado con su crítica a los 18 millones que el gobierno de Sheffield entregó al OCL y a la Fidegoc para que revisaran el desempeño de su administración cuando desde su perspectiva, ambos organismos debían ser autosuficientes.

Porque en la parte mediática, durante los meses anteriores, se dio cuenta profusamente a la opinión pública de vida y milagros del Observatorio que se puso en el ojo del huracán.

Los resultados de aquella polémica dieron la razón entonces a la presidenta municipal de León que mató 2 pájaros de un tiro.

Por un lado evidenciaba si no una irregularidad, sí por lo menos el trato preferencial que daba el panismo gobernante a los de casa pero lo más importante, Botello esgrimía un argumento suficiente para evitar dar continuidad a la revisión de una instancia externa a su gobierno.

A partir de entonces, se generó en la Contraloría Municipal una auditoría hacia los recursos entregados al Observatorio con los resultados arriba descritos.

Después de eso, poco había que agregar a ese debate. El gobierno barbarista dejaba la mesa puesta para elegir un organismo que revisara sus resultados sin que gastara recursos y saliera raspada.

 

Palabras en la radio. Más comentarios a las 8:45 am en Pólvora Radiofónica de El Poder de las Noticias en el 93.9 de FM y 1270 de AM. 

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