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¡Viva CCRISTOS rey!

  • Razones de Murillo Karam
  • Comisionado Mirrey 
  • Gregorio Jiménez, secuestrado

 

El padre Goyo va ganando terreno. El personaje mediáticamente más significativo de las autodefensas, Hipólito Mora (quien cuenta con el extraño mérito de haber sido ampliamente entrevistado por Televisa un mismo día en dos programas distintos y consecutivos, conducidos respectivamente por Denise Maerker y Adela Micha), entró este sábado a Apatzingán, la capital templaria, al frente de decenas de hombres sin armas pero uniformados con una camiseta blanca a cuyo frente iba estampada la nueva versión del detente con el que los curas de La cristiada ofrecían a sus combatientes garantía divina contra las balas lanzadas a los guerreros de la fe.

Las siglas del neocristerismo de metralleta son CCRISTOS y fueron dadas a conocer por el presbítero Gregorio López Gerónimo, conocido como el padre Goyo, el pasado 18 de enero en la plaza principal de Apatzingán, donde dijo que “no se puede ser un hombre de Dios y predicar la paz cuando se vive en un pueblo en guerra, donde frecuentemente se derrama sangre inocente…no puedo seguir hablando de Dios cuando apesta a muerte”. Por ello creó el Consejo Ciudadano Responsable de Impulsar un Sano Tejido del Orden Social (CCRISTOS) al que Hipólito Mora y sus hombres se han adherido no sólo mediante las blancas camisetas sino asistiendo a misas y rosarios, con el peculiar sacerdote exhortando por radio a los habitantes del santuario de los Caballeros Templarios a denunciar domicilios donde éstos pudiesen estar, en una cacería ajena a cualquier formalismo legal, “cateando” sin orden judicial alguna, a pura acusación sobre la marcha, presun-tas casas de seguridad, y programando incluso la incursión contra una capilla donde se dice que hay una imagen del jefe e ideólogo templario, Nazario Moreno, el Chayo, para sustituirla por una de Cristo Rey.

Entremezcladuras caricaturales que solamente ponen en evidencia el irresponsable grado de impericia de las élites políticas al permitir abiertamente la continua violación de preceptos jurídicos básicos a lo largo de un torbellino de violencia que pareciera ir rebasando a los presuntos genios de la lámpara de Los Pinos. El comisionado golpista, por ejemplo, tomado fotográficamente en sesión de acuerdos con jefes de las autodefensas ya infiltradas y en vías de aparente control burocrático, entre ellos ni más ni menos que uno de los principales personeros de lo que fue el cártel de Los Valencia, al que la PGR y la Sedena señalaban años atrás como peligroso capo en activo.

Y luego, en competencia olímpica de invierno en materia de lanzamiento de declaraciones desafortunadas, el nunca suficientemente bien valorado en sus méritos literarios, Jesús Murillo Karam, ha dado una razonada explicación de por qué el comisionado Castillo se reunió con el lugarteniente de un cártel a la hora de planear la acometida en Apat-zingán: “por alguna razón y no necesariamente una mala razón, puede ser incluso una buena razón”. El gobernador de escaparate, Fausto Vallejo, al que muchos ciudadanos acusan de ser lugarteniente de otro grupo en contienda, también aportó brillantes luces al respecto, pues dijo que tal vez el encuentro de Castillo con El abuelo (así apodan al capo en mención) fue “fortuito”.

Castillo, por su parte, ha dicho a El País que el “punto final” de su estrategia es que las autodefensas entreguen sus armas de alto calibre, y que lo importante de ese movimiento no son esos instrumentos de combate, sino “la información” que ya están pasando al gobierno. También ha anunciado que se revisarán las concesiones de las minas de la región, para verificar que los templarios no estén metidos allí. El reportero Salvador Camarena revela un dato que pinta el carácter del comisionado Castillo: “Saluda, como es habitual en él, con un ‘qué pasó, mi rey’. ‘Mi rey’, o ‘papá’, es como llama a casi todos este aficionado al tenis y racquet. Incluso llama así a las autodefensas, dice uno de sus colaboradores” (http://bit.ly/1h1Tnsj).

Las costuras mal hechas del espantapájaros con metralletas instalado en Apatzingán quedan así a la vista. Aun cuando hay fuertes diferencias de opinión entre grupos de autodefensas, una parte mayoritaria de éstos ha decidido acoplarse abiertamente a los planes diseñados por los militares y la Policía Federal, asumidos ya como virtuales Guardias Rurales pero sin que haya aún las formalidades legales del caso. Los grupos de civiles con armas de alto calibre están en la periferia de Apatzingán pero también se mueven en las calles de esta ciudad. Los principales jefes templarios, mientras tanto, han huido oportunamente, como si la “toma” de Apatzingán hubiese sido negociada, con algunos cuantos detenidos de mediana monta, más por relaciones familiares que por su comprobada peligrosidad. Así se ha anunciado que cayó alguien que es primo del Quique Plancarte y medio hermano del Chayo Moreno. Y, para que no falten ingredientes explosivos en el coctel, CCRISTOS contra templarios. ¡Hagan sus apuestas, perdón, sus oraciones, señores!

En Veracruz, mientras tanto, periodistas continúan exigiendo que aparezca con vida el reportero Gregorio Jiménez de la Cruz, a quien en su casa un grupo de encapuchados secuestró la mañana del pasado 5 en Coatzacoalcos. El ahora desaparecido había publicado en días anteriores notas sobre privaciones involuntarias de la libertad en la colonia donde él mismo luego sería secuestrado. Los altos funcionarios de la administración de Javier Duarte, en especial el procurador de justicia y la coordinadora de comunicación social han sido encarados por periodistas que les reprochan la falta de resultados en las indagaciones. 

El caso de Gregorio Jiménez se suma a la larga lista de periodistas amenazados, secuestrados, asesinados o exiliados de esa entidad federativa. Ayer hubo una manifestación en la capital, Xalapa, entre versiones de trabajadores de los medios de comunicación de que hubo presiones oficiales para que los directivos de las empresas informativas impidieran a sus empleados que expresaran públicamente su inconformidad. ¡Hasta mañana! 

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