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Palabras Mayores

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“Lo que hay que ver es quién te ofrece lo mejor para tomar una decisión para esta etapa del país y en la materia que son relevantes, por eso apoyando a Peña ahora”.

 

Con los tacos por delante

De por sí, las asambleas panistas de este domingo para elegir propuestas para el consejo nacional blanquiazul pintaban en su inmensa mayoría, de bostezo, con los arreglos de última hora, el arrullo será mayor.

Ayer, por la tarde, se supo que de las 32 propuestas que originalmente, se registraron, solo participarán 21 en las asambleas dominicales.

Bueno, nada es perfecto y en Celaya por más que ayer mismo el dirigente estatal Gerardo Trujillo viajó a tratar de llegar a un acuerdo con los grupos en pugna, no pudo evitar la contienda, única en los 12 municipios donde habrá asambleas.

En Celaya ni la exalcaldesa Rubí Laura López Silva ni la diputada federal Elizabeth Yáñez quisieron bajarse e irán hoy a medir fuerzas de las tribus que se disputan el liderazgo en la ciudad cajetera.

Aunque en otros municipios van 2 propuestas para el consejo nacional, en Celaya, el hecho de que sean 2 mujeres rompe con la exigencia de paridad de género. Así que, ese municipio queda como el único foco amarillo para el dirigente estatal Gerardo Trujillo que no pudo planchar un domingo ajeno a gritos y sombrerazos.

La importancia de bajar el número de registrados radica en que la ruta para planchar una lista única de 15 propuestas en la asamblea estatal del 9 de marzo, se acorta.

Hoy quedarán 20 sobrevivientes que aspirarán a ser consejeros nacionales y si hablamos de trayectorias, ya podemos adelantar que habrá acuerdo entre oficialistas y villarrealistas.

Por lo pronto, las otras 19 propuestas adicionales a las celayenses que solo serán ratificadas en esas asambleas quedará como sigue.

En León, el secretario de Desarrollo Social, Éctor Jaime Ramírez Barba; el exalcalde Ricardo She ffield, la exsecretaria del ayuntamiento Mayra Enríquez y la exfuncionaria del ISSEG, Libia Denisse García.

Por Irapuato, van el exalcalde Jorge Estrada y la secretaria del ayuntamiento, Lorena Alfaro; en Salamanca, el edil Justino Arriaga y la diputada Karina Padilla; en Apaseo, el diputado José Luis Oliveros.

En Juventino Rosas, el senador Fernando Torres; en Guanajuato capital, el también senador Juan Carlos Romero y Mónica Barrera; en Cortazar, Román Cifuentes y Rebeca González.

Finalmente, en Manuel Doblado, Alejandra Reynoso y Ricardo Torres; en Pueblo Nuevo, Vicente Esqueda y en Purísima, Soledad Arévalo.

A partir de esa lista, en el reparto 60-40 de consejeros por género que exige el estatuto en el PAN, se perfila una lista con 9 hombres y 6 mujeres. Así, las cosas, solo con la disputa en Celaya, hoy parece haber acuerdo a la vista en el pan guanajuatense, rumbo al consejo nacional.

Contra las cuerdas 

Más allá de un simple relevo en la secretaría de Seguridad de León, la apuesta que trae la actual administración municipal parece ir a temas muchísimo más complejos y delicados.

El relevo de Miguel Pizarro no solo tendrá el reto de revertir el incremento en la incidencia de delitos de orden común que sufre hoy León sino en darle estabilidad, rumbo y liderazgo a una corporación en donde los mandos medios han acumulado poder durante los últimos años, mientras arriba se improvisaba de lo lindo en los mandos superiores.

Es hora de aterrizar en la realidad después de que el secretario del ayuntamiento cumplió con su misión de reivindicar la labor de Pizarro con tantos elogios que uno pregunta que si fue tan bueno el general, porqué se va entonces de la administración.

Porque más allá del incienso lanzado por Ortiz, queda claro que en los resultados y en la percepción, la labor del secretario de Seguridad estuvo muy pero muy lejos de las expectativas creadas por la propia Bárbara Botello en campaña en donde el mejoramiento de este rubro formó parte central de su oferta de gobierno.

El problema de fondo en la policía leonesa es que tantos cambios en secretarios y directores han provocado en mandos medios y tropa, la formación de bloques y grupos de poder al interior de la corporación que han tomado fuerza y que de pronto, se han subido a las mismísimas barbas de sus superiores.

En la gestión de Pizarro, la distancia entre el general y el director de la Policía, Javier Aguilera Candelas se hizo más grande. Las críticas siempre iban al secretario y nunca a su segundo de a bordo.No es casual que este último vaya a ser ratificado en el cargo.

Un tema que demuestra que el relevo de Pizarro, asume las riendas del cargo aceptando como condición que trabajará con el director operativo que hoy ahí se encuentra. En otras palabras, que por lo menos de arranque no tiene todo el poder y tendrá que entenderse con el que está.

Llamativo que antes de que se anuncie la llegada del titular de Seguridad ya se hayan dado detalles del cambio de estrategia. La evaluación a comandantes que se anunció forma parte de este marcaje personal que se pretende hacer al trabajo de mandos medios.

Es como si desde arriba reaccionaran a la circunstancia de que los patos le tiran a las escopetas. Los descuidos provocaron que se hicieran fuertes pequeños grupos. El primer reto es recuperar el control de una corporación que reúne a más de mil elementos.

En fin, para sintetizar el trabajo del nuevo secretario de Seguridad y la apuesta de la nueva estrategia del gobierno en León, se puede decir que el reto es, arrebatarle el control de la policía a la policía. Así de fácil.

La imagen del día

Vicente Fox: del pragmatismo rebelde al pragmatismo alineado

Justo en la semana que Ángel Córdova volvió a encender las pasiones dentro y fuera del PRI con su aparición en un evento del Movimiento Territorial, el expresidente Vicente Fox aparece en San Cristóbal con algunos colaboradores suyos durante el sexenio de la alternancia para confirmar lo que todo mundo sabe: que es fan de hueso colorado del presidente Enrique Peña Nieto.

En otras palabras, que en efecto, mandó los principios de vacaciones y que ya no hay ni siquiera cenizas de la profesión de fe panista que hizo en su momento como candidato y luego como presidente de la República.

“Las ideologías son cosa del pasado”, dijo ayer en rueda de prensa en una pausa de la sesión que tuvo con excolaboradores, por cierto, los menos taquilleros mediáticamente de quienes estuvieron con él. Faltaron los estelares pero algunos sacaron un poco de dignidad como Alejandro Gertz que cuestionó la estrategia de seguridad de este sexenio o Xóchitl Gálvez que mostró su incomodidad ante los elogios a Peña.

Porque no estuvieron, obviamente, los panistas que ya no lo pueden ver ni en pintura. Pero tampoco otros como Jorge G. Castañeda o de los guanajuatenses en el origen del foxismo, Carlos Flores, Juan Antonio Fernández, ni Eduardo Sojo o Juan Hernández.

Nada de lo que dijo el expresidente sorprende. Su pragmatismo es conocido pero se fue al extremo. Este Fox es el mismo que pateaba ataúdes del tricolor en sus mitines, destrozaba al salinismo e hizo de la frase “vamos a sacar al PRI de Los Pinos”, todo un postulado de campaña.

Sigue siendo pragmático pero ya no hay matices. Parece entregado sin condiciones a un proyecto en el que además de las ideas parece prevalecer un instinto de sobrevivencia política y de buscar las condiciones idóneas para que sus proyectos y su centro prosperen y no incomoden al gobierno en turno.

No es lo mismo ser pragmático en el PAN opositor como lo fue él y buscar coincidencia con los Cárdenas, Muñoz Ledo, Castañeda, Aguilar Zínser para terminar con 7 décadas de priismo y otro a serlo desde la comodidad de la pensión presidencial. Uno es el pragmatismo rebelde y otro, el que prefiere no agitar las aguas y alinearse a las alturas. Es Vicente Fox.

 

Bárbara y Chico: nuevos tintes de una vieja alianza

Hace exactamente 2 años, Miguel Ángel Chico y Bárbara Botello era declarados formalmente candidatos al Senado por el PRI en una nominación que algo tenía de simulación.

Todos lo sabían entonces. Chico Herrera que iba en la primera fórmula tenía asegurado su escaño en la cámara alta pero Bárbara Botello iba directo la inmolación porque las perspectivas de que el tricolor ganara las 2 posiciones en el estado, eran punto menos que imposible.

Ya para entonces, se especulaba de la posibilidad de que Botello cambiara de candidatura y buscara la alcaldía; como suele suceder, la abogada leonesa polarizó posiciones en el PRI y sus críticos dentro del partido, alentaban esperanzas para que no se diera semejante cosa.

La historia es de todos, conocida. Botello se hizo candidata por la alianza y la actual delegada de Sedesol Claudia Navarrete, se sacrificó con la candidatura al Senado en segunda fórmula a sabiendas de que tendría premio de consolación a la vuelta de los meses.

Hoy, la alianza entre Chico y Botello, se mantiene tras un sexenio. Cada quien a su estilo. La alcaldesa de León, siempre en el ojo del huracán mientras que el senador Chico, con bajo perfil, a veces dando la impresión de que se encuentra distante.

Los 2 pactaron a su vez una alianza con el senador Gerardo Sánchez para lanzar a Santiago García López como aspirante a la dirigencia estatal. Pero, mientras Botello y su grupo se han involucrado de forma más directa en eventos y pronunciamientos, Miguel Chico aprovecha las condiciones que le exige su función de delegado del PRI en otras entidades para alejarse un poco del centro neurálgico de la batalla tricolor.

Podría ser mera casualidad. Lo cierto es que la sangre llama y carácter es destino. La dupla Botello-Chico ahí sigue con el sello que les distingue. Una como ave de tempestades y el otro, a su estilo ya conocido de “mátalas callando”.

Palabras en la radio

Más comentarios a las 8:45 am en Pólvora Radiofónica de El Poder de las Noticias en el 93.9 de FM y 1270 de AM. 

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