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Margarita y Marcelo, destapados para 2018

 

No es novedad que en la extensa lista de “destapados” para 2018 sean visibles –por el PRI, los nombres de Eruviel Ávila, el activo gobernador mexiquense; Manlio Fabio Beltrones, el poderoso jefe del Congreso, además de los influyentes “alfiles” de Peña Nieto; Miguel Osorio y Luis Videgaray.

Tampoco es nuevo que por el PAN aparezcan pretensos como Gustavo Madero, Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero y Rafael Moreno Valle, el gobernador de Puebla, entre otros ingenuos que aún creen que el partido azul puede regresar fácilmente al poder presidencial.

Y por las izquierdas no resulta novedoso decir que hasta hoy los  más notorios presidenciables son el eterno suspirante, Andrés Manuel López Obrador y el jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Mancera, además de un ingenuo que cree tener posibilidades, como Graco Ramírez, el poco eficiente gobernador de Morelos.

Sea por sus historias, carreras políticas o por algún gobierno que presiden, los 11 políticos arriba citados tienen nulas, pocas, medianas o muchas posibilidades de lograr una precandidatura presidencial en sus respectivos partidos. El logro de su objetivo dependerá –en cada caso–, de sus respectivas habilidades políticas, desempeño de sus gobiernos o la forma en que sean percibido por los ciudadanos.

Sin embargo, hoy también existen dos potenciales aspirantes cuya figura, talla política, carisma y popularidad estarían por encima de muchos de los arriba citados y que –al no tener un cargo, una responsabilidad y menos una posición de gobierno–, tienen un mayor margen de maniobra para despejar su respectivo camino en dirección a una potencial candidatura presidencial.

Nos referimos a Margarita Zavala, la inteligente y carismática esposa de Felipe Calderón –una mujer que brilla con luz propia–, y al no menos brillante Marcelo Ebrard, expriista, exsalinista, probado lopezobradorista y hasta un potencial líder de Morena. Los dos se podrían convertir en potentes figuras de la derecha y la izquierda –respectivamente–, para 

contrarrestar al hasta hoy exitoso PRI de Peña Nieto. Pero vamos por partes.

MARGARITA; LA FIGURA

Una de las curiosidades de la feroz pelea que hoy vive el PAN –en la lucha por su dirigencia nacional–, es que pocos se han percatado que detrás de los “molinos de viento” que enfrenta el actual presidente del partido azul, Gustavo Madero, no están las figuras y los intereses de Ernesto Cordero o de Josefina Vázquez Mota.

No, cuando Madero se enfrenta al llamado “calderonismo”, en realidad la figura a la que hace frente es la de Margarita Zavala, el verdadero as bajo la manga para 2018 del grupo del expresidente Felipe Calderón. Y es que en opinión de no pocos panistas de primera línea, los “calderonistas” que hoy disputan a Gustavo Madero la dirigencia del partido, no serán los que en 2016 iniciarán la pelea por la candidatura presidencial del PAN para las constitucionales  de 2018.

Y la hipótesis puede parecer descabellada o incluso fuera de la realidad, pero la fuerza del pragmatismo lleva a la conclusión de que hoy el PAN no tiene más que una figura con posibilidades reales de convertirse en potencial aspirante presidencial. Y esa figura se llama Margarita Zavala

Y es que cuando se incluye a Margarita en sondeos de aceptación y popularidad de las figuras de Acción Nacional, la esposa del expresidente Calderón supera en mucho en conocimiento, aceptación y popularidad al resto de los examinados, sea entre panistas, sea entre población abierta.

Está claro que hoy nadie sabe si la “Señora Calderón” finalmente aceptará una empresa política como la aventura presidencial, pero lo que sí se sabe es que los suyos ya trabajan para impulsarla al Congreso en 2015, en donde podría capitalizar y catapultar una eventual candidatura presidencial.

MARCELO, EL EMERGENTE

El caso de Marcelo Ebrard se ha convertido en un verdadero enigma. ¿Por qué? Porque cuando tuvo todo para convertirse en el mejor candidato presidencial de las llamadas izquierdas mexicanas, abiertamente tiró la toalla a favor de su “padrastro político”, el señor AMLO. Es decir, que sea por miedo, precaución, cálculo o estrategia fallida, Marcelo dejó escapar lo que parecía su mejor oportunidad.

Sin embargo, no todo parece estar perdido para el exjefe de gobierno. No, en realidad resulta que por obra y gracia de la naturaleza –no la naturaleza política–, el eterno candidato presidencial y constructor de Morena –Andrés Manuel López Obrador–, podría no llegar a una tercera candidatura presidencial. ¿Por qué?

Porque según informes de inteligencia del Estado mexicano, la salud del tabasqueño no es buena y todos los reportes médicos dicen que por ningún motivo se le puede recomendar y menos permitir un esfuerzo extraordinario como el que supone una candidatura presidencial. Dicho de otro modo, que salvo que AMLO recurra a una versión moderna de El  Cid, sus posibilidades de buscar una tercera contienda presidencial son limitadas. ¿Y eso qué?, podrían argumentar los fanáticos del tabasqueño.

Casi nada, que sin López Obrador en la escena presidencial de 2018, la figura de Marcelo Ebrard aparece como el emergente ideal. ¿Quién otro, además de Miguel Ángel Mancera, podría emerger como una verdadera alternativa de poder y con alcances para competir por las izquierdas en el aún lejano 2018? Esa figura emergente se llama Marcelo Ebrard.

¿CON MELÓN O CON SANDÍA?

El problema, sin embargo, es que hoy por hoy Marcelo Ebrard no tiene partido político. En efecto, en el PRD no lo dejarán pasar como dirigente nacional. El próximo presidente nacional del PRD se llama Carlos Navarrete. Y es que “Los Chuchos” estarían dispuestos a negociar la candidatura para Marcelo, pero por ningún motivo están dispuestos a entregarle el partido a Marcelo. A su vez, Marcelo amaga con dejar las filas del PRD si no le entregan la dirigencia nacional. ¿Qué va a pasar?

Mientras tanto, Marcelo parece dispuesto a apoderarse de esa grosera empresa familiar llamada Movimiento Ciudadano, al tiempo que coquetea con la Morena de AMLO. Lo que no sabe o no quiere ver Marcelo es que –según una encuesta realizada por el PRD–, la construcción del partido Morena no está desfondando al PRD sino al Movimiento Ciudadano.

¿Qué futuro tendría Marcelo Ebrard fuera del PRD y como candidato presidencial de Morena? Parece que ninguno. La única posibilidad de victoria sería a través de un movimiento unificador de todas las izquierdas, lo cual hoy parece imposible. Al tiempo.

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