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Recuento 2013: La Huella de los Protagonistas

Miguel Márquez: gobernar después de la hegemonía

Foto: Correo

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Lejos de las comodidades políticas, del gran colchón que representaba la hegemonía y el carro completo para el PAN en Guanajuato, Miguel Márquez se abre paso con claroscuros en los resultados del ejercicio de su gobierno en este su primer año completo como gobernador de Guanajuato en un entorno político adverso y no pocas ocasiones hostil.

Las fortalezas
   1.- La prudencia para no contaminar con partidismos su ejercicio de gobierno.
   2.- La buena relación que ha consolidado con dirigentes políticos de la oposición.
  3.- La mano izquierda que suele tener con políticos opositores como la alcaldesa Bárbara Botello.
  4.- La aceptable sintonía que ha trazado con el coordinador de diputados federales de su bancada, Luis Alberto Villarreal.
  5.- Su posición como gobernante del único auténtico bastión panista que posee el PAN.
  Las debilidades
  1.- Su afán de ser su propio operador político le conduce a errores de cálculo. El que mucho abarca, poco aprieta.
  2.- El bajo perfil al que él mismo ha condenado a su secretario de Gobierno.
  3.- La novatez política y la falta de oficio en la fracción parlamentaria de su partido.
  4.- La falta de consistencia en discurso y estrategias para lidiar con opositores.
  5.- Los goles que suelen meterle delegados federales en Guanajuato que operan con bendición priista.

Sin las ansias de protagonismo ni el desorden y ligereza con la que solía administrar su gabinete y los recursos públicos que distinguieron a su antecesor Juan Manuel Oliva, el actual mandatario ha tenido indudables aciertos pero también se ha tropezado con varias piedras porque en política no bastan buenas intenciones y afán renovador.

El exalcalde de Purísima ha cerrado el año con algunos signos alentadores. En el balance final, la cosecha de recursos federales para Guanajuato resultó razonablemente positiva. No hubo castigo, aunque no faltaron mal intencionados de parte del gobierno de Enrique Peña Nieto por tratarse de un gobernante de extracción política distinta al tricolor.

La alianza con Villarreal

Los 13 mil millones de pesos que cosechó Guanajuato en el presupuesto de egresos resultaron un buen fruto de la sintonía que estableció con el coordinador panista en el Congreso federal, Luis Alberto Villarreal.

No hay duda que ambos pertenecen a grupos políticos distintos al interior del PAN pero la neutralidad que ha puesto en práctica Márquez, para algunos extremísima, ha abonado para que el trabajo institucional se imponga. El gobernador tiene enlaces de confianza en la bancada azul en San Lázaro y eso se ha notado.

Ese flanco sí se ha convertido en fortaleza y a la vez contrapeso frente a las intenciones encubiertas o abiertas de un sector del gobierno federal para minimizar a las administraciones panistas.

El desafío del retorno del PRI

Márquez Márquez se ha quejado en corto de las complicaciones que tiene a veces para conseguir un trato equitativo de funcionarios del gobierno peñista. En asuntos presupuestales no le ha ido mal, aunque en otros frentes no puede presumir lo mismo; ahí está el esquinazo que recibió para el proyecto del Tren Rápido en donde ha habido evidente ninguneo en la respiración artificial que mantiene el proyecto.

Una ramificación importante de esa relación se ubica en los delegados federales, esos enlaces con el gobierno federal que fueron designados desde el centro y sin siquiera consultar al jefe del Ejecutivo estatal que llegó a patalear pero que tuvo que apechugar.

Con la mayoría de los delegados se ha impuesto la institucionalidad aunque no ha faltado el prietito en el arroz, caso concreto, la delegada de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Claudia Navarrete, que sí llegó a rivalizar con el gobierno estatal.

Los guiños a la oposición local

En el ámbito local, Márquez puede presumir mano izquierda, pues ha construido una positiva relación en lo general con alcaldes y diputados de todas las fracciones aunque para ello, hayan sido necesarios algunos tropezones como el mal cabildeo para el proyecto Guanajuato Iluminado, sin duda su resbalón más grande.

Y esto porque se exhibió justo como ese político que no quiere ser: impositivo, poco proclive a la negociación y con falta de claridad en la explicación de objetivos.

A toro pasado, podemos concluir que Márquez se supo sobreponer a evidentes fallas de operación política en los proyectos Escudo y Guanajuato Iluminado que marcaron los primeros meses de su administración.

Del primero de ellos, pudo salir con banderas desplegadas en la presentación e incubación porque a final de cuentas se trata (el de la seguridad) de un tema preocupante para la sociedad y en el que se fincan expectativas que tendrán que comenzar a ser satisfechas en próximos meses.

En torno al Guanajuato Iluminado, esa apuesta se convirtió en un concierto de errores que no sólo exhibieron una cara poco conocida de Márquez, sino que permitieron a alcaldes priistas, darle una primera repasada política al gobernador que en ese tema, se enojó y perdió.

Claroscuros 

Y es en ese flanco, en el de la relación con los alcaldes donde el gobernador ha tenido una de sus pruebas políticas supremas con resultados que podríamos calificar “entre azul y buenas noches”.

El Día del Alcalde fue y es una idea positiva que pretende mostrar el talante de inclusión que Márquez ha querido imprimir a su gestión, tuvo un arranque errático y de tumbos. En uno de aquellos primeros “Días del Alcalde”, Márquez tuvo una mala jornada en la que incluso tuvo su primer discrepancia abierta con la alcaldesa de León, Bárbara Botello.

Esta práctica se mantiene y confirma la buena imagen y relación que tiene el gobernador con la mayoría de los alcaldes, incluidos varios priistas aunque también, la distancia que lo separa de otros como Bárbara Botello.

Márquez se ha dado cuenta que ser un “gobernador municipalista” no es “enchílame otra” aunque hoy sabe que no le queda de otra porque antes al PAN-Gobierno le daba literalmente para ponerle el pie en el cuello a los alcaldes y eso hoy es imposible por el entorno político.

Porque Márquez puede presumir una excelente relación con alcaldes como Mauricio Trejo, de Allende; o Luis Gutiérrez, de la capital, pero no puede ocultar que a Bárbara Botello nomás no le ha agarrado el modo.

Y es que queda claro que no hay político que le haga perder los bártulos como la alcaldesa, lo cual lo ha llevado a extraviar la consistencia entre el discurso y los hechos. Un caso concreto: la solicitud de crédito en donde primero Márquez dijo que no se metería y después lo hizo,  dando tumbos y con una estrategia errática.

Este episodio que marcó el cierre de 2013 pudo haber sido rubricado de mejor forma. Pudiendo aparecer como el salvador de León, con una partida presupuestal que compensara “lo que le habían quitado” los diputados locales, increíblemente se asoció con la fracción de su partido en el Congreso local, quedando a merced de la reacción de la presidenta municipal.

Un liderazgo distinto en el PAN

En el ámbito interno, con su gabinete, Márquez muestra también claroscuros. Con colaboradores que brillan con luz propia y no requieren rienda como Éctor Jaime Ramírez, de Desarrollo Social; y Héctor López, de Desarrollo Económico, tiene activos que dan la cara en resultados y en lo político.

Hay otros como Juan Ignacio Martín Solís, de Finanzas; o Eusebio Vega Pérez, de Educación, que con todo el bagaje técnico y las credenciales suficientes para brillar, batallan más de la cuenta, ya por su estilo o también por algunos rasgos de falta de experiencia.

Y es que paradójicamente en una área como la de Transparencia y Rendición de Cuentas, a cargo de Isabel Tinoco, le han aparecido algunos nubarrones que no termina de resolver del todo y que se han convertido en un dolor de cabeza.

La compra de megáfonos a sobreprecio y la adquisición de medicamentos para el Seguro Popular han pegado en la línea de flotación del gobierno estatal no sólo porque representan una afrenta para los afanes purificadores de Miguel Márquez.

Vamos a ver todavía en qué terminan estos casos de presunta corrupción que pondrán a prueba la voluntad, el carácter y la eficacia del inquilino del Poder Ejecutivo en temas de rendición de cuentas.

Márquez no se puede dar el lujo de fallar en esos frentes porque ahí fue donde construyó su mayor discurso aunque por otro lado, tendrá que apretar el paso para comenzar a dar resultados en materia de inversiones y hacer rendir lo que la Federación le envió.

A contrapelo de lo que ocurría con su antecesor Juan Manuel Oliva a quien le ganaban las ansias electoreras y hacía repelar a la oposición con sus comilonas y demostraciones de músculo partidista, Miguel Márquez parece acumular mayor autoridad moral para significarse en un referente al interior del blanquiazul, en estas horas bajas del partido que mantiene a Guanajuato como su bastión.

Pero ojo, más allá de la actitud y el estilo, Miguel Márquez tiene que empezar a ofrecer resultados en obras, inversiones, apoyo a los municipios.

Se ha preocupado de construir un entorno político mucho menos crispado que el olivista. Vamos a ver cómo anda su “punch”.

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