Vida Pública

facebook facebook twiter youtube alexa
Hemeroteca - Periodico Correo
Clima-Gto     Guanajuato
 Principalmente Nublado  /  22° C
Clima-Leon     León
  Principalmente Nublado  / 22° C  
Clima-Celaya     Celaya
  Principalmente Nublado /  21° C
Clima-irapuato     Irapuato
  Principalmente Nublado  /  22° C
Clima-Salamanca     Salamanca
  Principalmente Nublado  /  22° C
Clima-SMASan Miguel de Allende
  Principalmente Nublado  /  22° C
Inicio | Vida Pública |

La Huella de los Protagonistas

Tamaño de letra: Decrease font Enlarge font
/

 

PRI Guanajuato 2013: guerra de grupos y la sucesión que no fue

Su transición parece de efectos retardados; con debilidades que no desaparecen y fortalezas que no terminan de explotar. Es el PRI guanajuatense que transitó un 2013 que deja algunas dudas pero también esperanzas fundadas de que su resurrección en Guanajuato se puede consolidar en 2015.

Luego de sufrir su derrota más esperanzadora en 2012 en donde perdió la gubernatura por un margen mucho menor al de las palizas anteriores, ganó León, recuperó algunas diputaciones federales, triunfó en algunas locales y se consolidó como segunda fuerza en el estado, el tricolor vivió un año de sentimientos encontrados.

Un partido que no termina de superar la confusión; cuyos militantes caminan entre las añoranzas del centralismo y los deseos de una renovación generacional. Hoy el PRI regresa con rasgos de ese pasado que lo llevó a la hegemonía pero con el reconocimiento de que nada es como antes.

La candidatura única, frustrada

Su mayor pendiente es no haber podido consolidar una candidatura única a la dirigencia estatal. Durante varios meses a lo largo del año, fuimos testigos, receptores y difusores de todo tipo de teorías sobre inminentes salidas al intríngulis tricolor.

Cumbres de liderazgos en el CEN, manotazos en la mesa de los padrinos, rebeldías que se incubaron y se atajaron, acuerdos que se cocinaron y nunca se concluyeron, candidaturas que se inflaron y se desinflaron, relevos generacionales que ilusionaron a algunos y mataron de risa a otros.

Todo se fue a la coladera cuando, desde el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del tricolor aventaron la toalla tras múltiples intentos de acuerdo entre los liderazgos Francisco Arroyo, Miguel Ángel Chico, Gerardo Sánchez y Bárbara Botello, los cuatro que tienen derecho de voto y de veto.

En los últimos meses del año dejaron de lado las negociaciones y aceptaron que tenían que ir a una contienda interna para definir quién será su nuevo dirigente.

Una decisión que no deja de ser un fracaso para quienes se declaran admiradores del PRI vertical y centralista, para sus jerarcas nacionales que ven cómo se puede reeditar el partido de antaño pero que el dedazo ya no funciona como en los tiempos gloriosos.

Es probable que sea la fuerza de los votos de los consejeros lo que finalmente arrincone a quienes no tienen canicas para disputar con éxito la dirigencia estatal pero la maquinaria ya no está tan aceitada para liquidarlos con un lineazo.

Anteriormente bastaba con el tronar de dedos de los jefes reales del partido para aplacar a todos y sacar adelante una decisión. Parece que ya no. 

Las pugnas de los padrinos

De nueva cuenta, hay quienes colocan como el malo de la película y el rebelde al senador Gerardo Sánchez García, quien lleva casi dos años abanderando el discurso de la insubordinación y del rechazo a la imposición.

Sintomático que en la mesa de negociación, al final quede el bloque arroyista acompañado de los llamados chaurandistas y torreslandistas en pugna con el trío formado por Miguel Ángel Chico, Bárbara Botello y el propio Gerardo Sánchez.

Estos últimos pusieron su carta sobre la mesa: Santiago García López, mientras que los arroyistas se la van a jugar con Alejandro Lara. Todavía hay quienes creen que en el camino se puede hacer y pactar una candidatura única.

De no lograrla, la carta de presentación para la recuperación del tricolor en 2012 no será lo que ellos hubiesen deseado, aunque en esta contienda interna los votos de los consejeros pondrán en su lugar a cada quien. 

Porque hoy, en el perfil de quienes ocupan la dirigencia estatal, en la procedencia de quienes ganaron las delegaciones federales se extiende la tesis de que el arroyismo es la corriente interna que domina en el tricolor.

En este 2013, el dirigente estatal durante el proceso electoral, Javier Contreras, dejó su cargo en la dirigencia a su paisano Rubén Guerrero. Contreras fue el dirigente que puso el hoy fallecido Juan Ignacio Torres Landa en sustitución de José Luis González Uribe.

En mayo, el CEN enviaba a Pablo Moreno Cota de Sinaloa a hacerse cargo de la delegación y de la transición tricolor.

Guerrero, encuadrado en el mismo grupo político de Contreras, pasó a segundo plano con el arribo del enviado de la dirigencia nacional. Moreno Cota ha corrido la milla en el estado y se ha entrevistado con tirios y troyanos.

No ha concretado un candidato único pero por lo menos puede presumir que no ha sido vetado ni cuestionado por alguno de los grupos en pugna como sucedió en antaño.

Y no deja de ser pírrica esa ganancia que suelen presumir los tricolores: tener la casa casi en paz y no anidar pugnas y fuego amigo. A nivel estatal, el único que ha mantenido un cuestionamiento permanente ha sido Gerardo Sánchez, cuyo derecho de veto pesó hasta el final.

Muchas hipótesis tejen sus detractores sobre una presunta disminución de su peso específico ahora que termine su gestión como líder de la CNC. Como quiera que sea, el originario de Salvatierra se juega buena parte de su capital político en esta contienda.

Lo que dejó para el PRI el 2013:

- El fracaso del dedazo y el acuerdo cupular.

- El arroyismo como corriente dominante.

- La confirmación de Gerardo Sánchez como figura contestataria en lo interno.

- La irrupción de Bárbara Botello como figura que polariza afuera pero también adentro.

- Una bancada legislativa local sin fisuras graves.

- Un grupo de alcaldes con modos distintos de relacionarse con la autoridad estatal.

Bancada sin fisuras

Hoy el tricolor también puede presumir que su bancada en el Congreso local, que se distinguió por la fractura permanente en las dos anteriores legislaturas, es más numerosa que cualquiera de ellas pero también tiene mayor cohesión.

Javier Contreras ha conseguido calmar los demonios que avasallaron en su momento a Hugo Varela y a Arnulfo Vázquez Nieto. En el grupo parlamentario actual, hay personajes experimentados como Jorge Videgaray y Luis Felipe Luna; combativos como Yulma Rocha y Gerardo Zavala, relativamente jóvenes como Roberto Vallejo y Adrián Camacho, hijos de figuras como Érika Arroyo, e impredecibles como Guillermo Romo.

Amalgamarlos no ha sido sencillo. Contreras Ramírez ha conseguido equilibrar la balanza y evitar las insurrecciones que trasciendan.

Gerardo Zavala, incondicional de Gerardo Sánchez, no ha provocado mayores estridencias. La nota de escándalo la ha generado Guillermo Romo con sus desplantes pero también con su animadversión hacia a la alcaldesa Bárbara Botello con quien ya trae pleito casado.

A tiros y jalones, los priistas han tratado de ocultar sus diferencias internas. En la discusión de leyes de ingresos, la misma Bárbara Botello ha puesto a prueba el respaldo de su bancada y la polarización que su personalidad concita primero con su propuesta de incremento de tasa del predial y ahora con la solicitud de endeudamiento.

En ambas, pudo sacar adelante el voto a favor aunque en la de la deuda, con una frialdad política llamativa de los diputados y con el sufragio bajo protesta del diputado Romo.

Alcaldes, dispersión pura

Hoy, los delegados en el PRI también tienen su juego particular. El de Gobernación, Javier Aguirre Vizzuet, los reúne periódicamente para hacer política y buscar un bloque que les dé fuerza y a él en lo particular, lo posicione como interlocutor de respeto en el PRI.

Ya les tocó también ser motivo involuntario de conflicto a ellos luego de que la alcaldesa de León les convocó a su domicilio a agradecer las gestiones a su favor durante el año que se fue. Pa’ pronto que el resto de los alcaldes pidieron trato igualitario y organizaron sendas reuniones con los representantes del gobierno federal.

Ese episodio puso en evidencia los bloques que conviven en el PRI a través de sus presidentes municipales.

Por un lado, la alcaldesa Bárbara Botello que juega un papel aparte en este escenario que es la presidenta de la Federación Nacional de Municipios que agrupa a los alcaldes priistas en el país.

En su momento, el fallido Guanajuato Iluminado fue un termómetro interesante para medir cómo andaban los equilibrios entre los alcaldes del tricolor.

La presidenta municipal en su línea particular de confrontación con el Estado, mientras que Mauricio Trejo y Luis Gutiérrez, de Allende y Guanajuato, respectivamente, sin entregarse a los designios del Poder Ejecutivo, abrieron la posibilidad de negociación con el panismo gobernante.

Ese es el PRI que encontrará el nuevo dirigente tricolor que verá en los primeros días de enero, la convocatoria para renovar su dirigencia. Una prueba fundamental para saber si este partido, ya que no pudo hacer prevalecer el mítico lineazo, por lo menos puede transitar con estabilidad hacia el punto de partida de la batalla por el 2015.

Será un arranque de 2014 a todo tren.

Califica este artículo
0

Más de Vida Pública

  • disqus
  • facebook