Ayer, el magno evento para tratar de recomponer al partido lució desangelado
MÉXICO, DF.- El fantasma del Estadio Azul parece perseguir a los panistas. Por falta de quórum, la asamblea para reformar los estatutos fue suspendida, como sucedió hace un año cuando el inmueble deportivo se vació previo al arranque de la campaña presidencial.
Ayer, el magno evento para tratar de recomponer al partido lució desangelado. De nueva cuenta, al panismo se le fue la gente. La operación “hormiga” fue discreta, pero efectiva. Conforme avanzó la tarde, grupos de delegados abandonaron la Arena Ciudad de México poco a poco, como no queriendo.
El senador Héctor Larios inició la revisión, una a una, de las delegaciones, y al llegar a la número 14 sin quórum preguntó si seguía el conteo. Los pocos que permanecieron coincidieron en un rotundo: “Noooo”, y ahí acabó el sábado panista en Azcapotzalco.
Ya para entonces, los huecos en las gradas eran evidentes. No valió ni siquiera la comida que les dieron.
“¡Ya me quiero ir!”, gritó desde uno de los asambleistas que acudió a la reunión temprano, advertencia que después fue materializada por un gran grueso de panistas.
Otro factor fue el frío. La Arena Ciudad de México parecía un refrigerador.
“¡Aquí huele a miedo!”, dice exdiputado Arturo García Portillo en alusión al impedimento a reformar realmente al partido. Más tarde, la asamblea arrebata al Consejo la facultad de elegir al presidente del partido y a sus dirigencias.
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